19 de octubre de 2012

[Libros] El cebo – José Carlos Somoza (2010)


Sinopsis:
Madrid. Un brutal atentado terrorista. Un futuro desolador. El Espectador, el mayor y más salvaje homicida de todos los tiempos, anda suelto. La policía va en su búsqueda. Los métodos policiales han cambiado. La tecnología no funciona. Tiene que buscar dentro, en la mente, en los deseos del asesino. Para ello utilizan cebos, expertos en conductas humanas, entrenados para conocer las filias de los delincuentes y manipularlas a través de máscaras.
Diana Blanco es la mejor, la más preparada, la única que puede atrapar al Espectador. Cuando la protagonista descubra que su hermana ha sido secuestrada por el asesino, iniciará una carrera contrarreloj para salvarla que la conducirá a la guarida del monstruo. A partir de este momento se desencadena un trepidante juego de sospechas que llevará a la protagonista a un sorprendente final lleno de acción y erotismo.

Crítica: Inteligente y bien escrito
Así me parece esta novela de intriga policíaca con toques de ciencia-ficción: un argumento inteligente, que se va dosificando en las medidas justas y sin flecos sueltos, con lo justo de explicación “pseudo-científica” para darle mayor credibilidad;

En un futuro indeterminado pero perfectamente reconocible, las técnicas psicológicas (unidas a la introducción de ordenadores “cuánticos” que permiten analizar hasta el menor rasgo de la personalidad) han revolucionado las técnicas policiales. Ahora se busca a los criminales a través de su perfil psicológico, y para capturarlos se utilizan “cebos”, expertos en darle al perfil del criminal lo que éste más íntimamente desea, siendo capaces de llegar a bloquearle totalmente sin necesidad de armas (aunque con un gran riesgo personal para el cebo). En este contexto, asistimos a la investigación de un asesino múltiple contra el que hasta ahora todos los cebos han fallado…

A este atractivo argumento, como decía argumentado con las dosis justas de “fantasía pseudo-científica” para darle credibilidad, se le une un buen saber hacer en la escritura, prestando atención a los personajes, imprimiéndoles personalidad y trasfondo psicológico; nada de personajes planos ligeramente esbozados (a veces con uno o dos rasgos característicos para que parezcan tener “vida”, pero sin nada detrás cuando se rasca un poco) como suele ser demasiado habitual en otras novelas de este género.

Quizás precisamente por todo ello, puede que este libro no sea del total agrado de los aficionados al género: si buscas acción trepidante y tensión constante sin nada más, aquí eso sólo lo encontrarás en pequeñas dosis (sabiamente dosificadas, eso sí); porque, como digo, la novela tiene bastante más que eso, y para mí es precisamente ese “más” lo que la hace valiosa y la diferencia positivamente del resto. Claro que eso va en gustos, y quizás a los más acérrimos amantes del género negro (yo no lo soy) precisamente les disguste eso que a mí más me gusta de esta novela. Quién sabe…

Nota personal: 7,5

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