10 de junio de 2015

Cita de hoy

¿Qué decir de un rosario de embustes que el roce de tantos dedos y labios acaba convirtiendo en un rosario de verdades, o al revés?

Juan Marsé - Si te dicen que caí

27 de mayo de 2015

[Libros] Henders - Warren Fahy (2010)

Terminada Anna Karenina me sentía “empachado de cultura” y decidí que mi siguiente lectura iba a representar la vuelta a la “cultura popular” más pura, una zambullida en un bestseller puro y duro, lectura rápida y ligera para desengrasar. Pero, la verdad, me parece que no está uno ya para estos trotes…

Sinopsis:
La isla de Henders se separó del resto del mundo hace cientos de millones de años, y desarrolló su propio ecosistema, de una agresividad nunca vista. Si una de estas criaturas consiguiera salir de la isla...seguramente destruiría todo el planeta. Henders es un intenso bio-thriller de ciencia ficción en el que hay cabida para la aventura, el peligro, la ciencia, la tecnología, el debate, la política, los intereses económicos, la amistad y el amor. Una novela para poner a prueba nuestra idea del mundo. ¿Qué haríamos si descubriéramos una especie, o varias, que puede ser utilizada como arma de destrucción masiva? ¿O si existiera la posibilidad de que nos barriera del planeta por superioridad de adaptación?

Opinión personal:
Lo malo de hacerse viejo (aparte de dormir menos, tolerar peor el alcohol, estar hecho polvo al día siguiente si trasnochas un poco, salirte arrugas, engordar en cuanto te descuidas… joder, ¿hay algo bueno en hacerse viejo…?) es que ya está uno de vuelta de todo, y ciertas historias es imposible disfrutarlas, aunque quieras. Uno ha visto y leído demasiado, y cuando te topas con una película o un libro que está siguiendo al pie de la letra el manual de “cómo hacer un bestseller”, pues ya sabes lo que va a pasar, pierdes todo el interés, y hasta tienes la sensación de estar perdiendo el tiempo.

Henders no es ni mejor ni peor que otros centenares de novelas iguales. O de películas iguales. Entretenida, vacía, y olvidable. Pretendidamente original pero sin originalidad alguna. Más de lo mismo.

Seguramente a los 15 años, Henders me habría encantado. Me habría parecido vibrante, emocionante, ágil, original… Lo malo es que yo la he leído después de haberme tragado muchas otras decenas de “Henders”. Con otros títulos. Aparentemente con otros argumentos (sólo aparentemente…). Pero con los mismos personajes planos (calcaditos: el bueno, el malo, el listo, el guapo, el imbécil…) y el mismo esquema para llegar al mismo final feliz tras haber superado emociones y peligros sin cuento y una vez que los malos la hayan palmado, no sin antes habérselas hecho pasar putas a los buenos (bueno, de estos también cae alguno por el camino, para darle emoción). Tranquilos, que no es un spoiler, ¿es que no habéis visto nunca una peli de catástrofes? Pues eso…

No digo más, porque no hay más que decir. Ya sabéis lo que hay. Si acaso, sólo opinar que Warren Fay ha intentado ser Michael Crichton y le ha imitado bastante bien… pero no sé, me parece que, aunque Crichton habría escrito la misma novela, habría conseguido ponerle algo más… no sé el qué… más “chispa”. Y una parte final menos infantiloide. O a lo mejor es que cuando leía a Crichton yo era más joven…

Una sola recomendación final: si tenéis curiosidad y no queréis perder el tiempo, quizás sea mejor que esperéis a la película. Porque la habrá, seguro. Aunque yo me esperaría a verla gratis en la tele para no lamentar los 8 euros perdidos…

21 de mayo de 2015

Cita de hoy

«Somos las niñas que lavamos y planchamos su ropa. Por favor, no tiren el pan duro. Métanlo en los manteles. Nosotras nos lo comemos. Muchas gracias, las niñas de Zabalbide.»


Las tres bodas de Manolita – Almudena Grandes

(A este paso, con las sucesivas reformas laborales, parece que vamos camino de volver a esto... Triste historia la nuestra, ojalá no se repita.)

13 de mayo de 2015

[Libros] Anna Karénina – Lev Tolstoi (1878)

Tenía este clásico entre mis lecturas pendientes desde hace varios años. Lo estaba porque quería ir descubriendo a los grandes escritores rusos (a mi edad ya iba siendo hora…), y también porque había leído buenas críticas sobre esta obra en particular. Pero me daba mucha pereza ponerme con él, especialmente tras la mala experiencia que tuve no hace mucho en mi estreno con Dostoievsky y sus Karamazov. Pero esta vez me pilló en un día “tonto” y decidí que había llegado el momento de conocer a Anna…

Sinopsis:
La sola mención del nombre de Anna Karénina sugiere inmediatamente dos grandes temas de la novela decimonónica: pasión y adulterio. Pero, si bien es cierto que la novela, como decía Nabokov, «es una de las más grandes historias de amor de la literatura universal», baste recordar su celebérrimo comienzo para comprender que va mucho más allá: «Todas las familias felices se parecen; las desdichadas lo son cada una a su modo». Anna Karénina, que Tolstói empezó a escribir en 1873 (pensando titularla Dos familias) y no vería publicada en forma de libro hasta 1878, es una exhaustiva disquisición sobre la institución familiar y, quizá ante todo, como dice Víctor Gallego (autor de esta nueva traducción), «una fábula sobre la búsqueda de la felicidad». La idea de que la felicidad no consiste en la satisfacción de los deseos preside la detallada descripción de una galería espléndida de personajes que conocen la incertidumbre y la decepción, el vértigo y el tedio, los mayores placeres y las más tristes miserias. «¡Qué artista y qué psicólogo!», exclamó Flaubert al leerla. «No vacilo en afirmar que es la mayor novela social de todos los tiempos», dijo Thomas Mann. Dostoievski, contemporáneo de Tolstói, la calificó de «obra de arte perfecta».

Opinión personal:
De esta novela y su autor se han escrito más páginas de las que tiene su obra (que ya es decir…). Estamos ante un clásico de la literatura universal que es objeto de estudio y análisis por parte de los mayores expertos en literatura y que se estudia en las universidades. En ese contexto, ¿qué puedo decir yo, inculto hombre de ciencias sin más conocimientos literarios que la mera afición personal? Evidentemente, poco. Pero sí puedo daros mi impresión personal desde el mayor desconocimiento del tema, por si a alguno le interesa, y por si a alguno le sirve si está como estaba yo, ante la tesitura de si ponerse o no a descubrir alguno de estos clásicos.

Antes que nada debo decir que hablar sobre un libro que se considera una obra maestra, impone. Por mucho que uno quiera pensar que todo le da igual y que ya está uno muy “bregao” como para que le importe el qué dirán, lo cierto es que, sin quererlo, saber que vamos a escribir sobre un mito es algo que sin duda afecta inconscientemente. Pese a todo, intentaré ser objetivo con mi impresión personal.

Por ir al grano y resumir en pocas palabras, diré que el libro empezó pareciéndome aceptablemente interesante y fácil de leer, y más “moderno” de lo que esperaba, para terminar resultándome algo pesado. Se hace largo, y es que es largo. Pero es que, además, algunos temas que toca de forma “lateral” resultan muy poco interesantes hoy en día, aunque seguramente en su época pudieron ser un elemento muy valorable de este libro. Me refiero a todo el debate sobre el campesinado ruso, la reforma agraria, las relaciones sociales en el campo, la política rural… Seguro que era un tema interesantísimo y muy en boga en la Rusia del XIX, y hasta se pueden intuir ahí ciertas bases para la posterior revolución que sin duda serán de interés para sociólogos e historiadores. Pero para el lector medio del siglo XXI, hay que reconocer que todas esas divagaciones resultan un soberano tostón, y ocupan muchas, demasiadas páginas. Dicho queda.

Anna Karénina es una novela de personajes. De hecho, diría que es un intento de reflejar en una novela la alta sociedad rusa de la época, a través de diferentes protagonistas con diferentes formas de ser, de ver la vida y de vivirla. En paralelo, se analiza también de forma “lateral” la baja sociedad rusa, tanto la clase obrera urbana (a través del hermano de Levin) como la sociedad rural (por medio del propio Levin), aunque con una profundidad menor que la dedicada a la alta sociedad. Al fin y al cabo, Tolstoi pertenecía a esta última, y por eso, sin duda, la conocía mucho mejor, de primera mano.

Normalmente se define “Anna Karénina” como una novela muy crítica con la aristocracia rusa del siglo XIX, y sin duda lo es. Pero yo creo que principalmente pretender ser un reflejo de la sociedad global de la época, al mismo tiempo que refleja los sueños y pasiones de sus diferentes personajes. Nadie se libra de la crítica en el libro, ni unos nobles representados en general como hipócritas, indolentes y prácticamente parásitos sociales, ni unos campesinos incultos y tercos que se oponen a un progreso que podría mejorar sus propias vidas. Sin embargo, todo esto lo expone el autor de forma sutil, como parte de un ambiente social en el que lo importante son las personas: Tolstoi vuelca toda su pasión en sus personajes, a los que perfila con una nitidez muy destacable, y con una tremenda carga psicológica, probablemente lo mejor y más valorable del libro, al menos para mí. Anna Karénina es una novela de sentimientos y pasiones muy bien reflejados, aunque a la vez contenidos en la forma de expresarlos; supongo que para haber sido escrito en el siglo XIX no se le puede pedir que fuera más explícito…

Creo que esta atención hacia los personajes y sus sentimientos son lo que más me ha gustado de esta obra, y probablemente lo que la convierte en intemporal. Al fin y al cabo, los sueños y pasiones de los hombres no cambian con el paso de los siglos, y el amor, el desamor y la búsqueda de la felicidad son algo intrínseco a la especie humana ya estemos en el siglo XIX o en el XXI. Esto, unido a una buena traducción, que sin duda ayuda muchísimo (creo que fue en parte una pésima traducción lo que se me atravesó desde el principio en el caso de “Los hermanos Karamazov”) consiguen que la obra resulte casi moderna.

Ya sé que estoy diciendo poco, pero no se puede decir mucho más. La novela es una historia de historias, las de sus personajes. Es una historia coral, en la que se ha escogido una de ellas, probablemente la más transgresora en su época (una mujer de la alta sociedad que comete adulterio y abandona a su marido para irse a vivir con su amante; todo un escándalo social) para dar título al libro, pero en el fondo no es más que una historia más, existiendo otra de casi la misma importancia que le sirve de contrapunto (la de Levin, el “aristócrata rural” sencillo y ajeno a la hipocresía de la corte petersburguesa o a la modernidad moscovita), así como muchas otras historias menores que acompañan a éstas a lo largo del libro.

Como decía al principio, quizás este intento del autor de abarcar al máximo posible la sociedad de su país y de su época nos resulte hoy en día algo excesiva, cargando al libro de páginas, de reflexiones… y de tedio para el lector medio moderno, por mucho que en su día probablemente le dieran a esta obra un gran valor de crítica social y hasta política. Qué le vamos a hacer.

El único detalle que verdaderamente no me ha gustado, y que de hecho me ha parecido una completa salida de tono con respecto al resto de la obra, es el final. Tolstoi dedica un extenso final para desviarse radicalmente de todo el resto de la obra y ponerse místico a través de uno de sus personajes. De repente, Levin, el analítico, el ateo, el escéptico… se convierte por arte de magia en un ferviente creyente y encuentra la felicidad y el sentido de la vida. No viene a cuento. No cuadra con el resto. Y personalmente me repatea, también tengo que decirlo. Tolstoi, ahí la pifiaste, majete, desde mi punto de vista; te dejaste llevar demasiado por tus propios sentimientos religiosos para dejar una moraleja que nadie te había pedido y que parece metida con calzador. En fin, supongo que hasta los genios la cagan en algún momento. Ya está, tenía que decirlo…

En fin, no me enrollo más, que ya lo he hecho bastante sin decir gran cosa. Para terminar, diré que el libro se me ha hecho pesado, sí, tanto más cuanto más avanzaba en él, pero no me arrepiento de haberlo leído, al contrario, y animo al que tenga curiosidad a hacerlo. No puedo decir que lo haya disfrutado, pero en su mayor parte “se dejaba leer” bastante bien, las historias principales son intemporales y los personajes magníficos, sus perfiles psicológicos brillantes… además he aprendido cosas sobre Rusia y su sociedad en los tiempos del zar, y he descubierto a un clásico de la literatura universal. Así que creo poder decir que el balance final ha sido positivo, aunque he necesitado muuucho tiempo para llegar hasta su última página. Por otro lado, sé de gente a la que le ha encantado…

17 de marzo de 2015

[Libro] El libro de los placeres prohibidos – Federico Andahazi (2013)

Sinopsis:
En el Monasterio de las Adoratrices de la Sagrada Canasta, un extravagante y lujurioso burdel a las orillas del Rhin, el habitual regocijo que reina entre sus muros ha dejado paso a un profundo silencio. Zelda, una de las más antiguas y requeridas de las místicas consagradas a las prácticas de “los placeres prohibidos” ha sido encontrada desollada viva y el terror se ha apoderado de todas sus compañeras. Éste será el primero de una serie de misteriosos e inquietantes asesinatos.
¿Cuál es la relación de Johannes Gutenberg con estos crímenes? Recluido en una lóbrega abadía a las afueras de Estrasburgo, Gutenberg experimenta con una máquina y una técnica para reproducir libros. En lugar de conseguir la gloria por su maravilloso invento, será perseguido y arrestado, acusado de ser el falsificador y estafador más audaz que recuerde el Sacro Imperio Romano Germánico. Un libro buscado por todos será la clave para resolver todos los asesinatos: El libro de los placeres prohibidos.
Una fabulosa novela histórica y de intriga que transporta al lector a las diferentes ciudades europeas del siglo XV, tras las huellas de uno de los personajes más complejos y emblemáticos de la Historia: Gutenberg.

Crítica: Una interesante novela histórica camuflada de falso erotismo e intriga
Andahazi es un tramposo. Pero mucho. Sabe lo que vende, y envuelve en ello sus escritos. La parte buena, es que el interior tiene calidad. Así que le perdonamos que quiera engañarnos con los colorines del envoltorio.

Descubrí al argentino Federico Andahazi hace algunos años a través de su primera novela (y gran éxito de ventas), “El anatomista”. Me agradó su estilo ameno, su habilidad para recrear épocas pasadas, y el interés de lo que nos contaba, aunque no fuese más que una parte “menor” de la Historia. Con la excusa de contarnos la vida del “descubridor” del clítoris y de su relación con el placer femenino, Andahazi hacía un interesante y ameno recorrido por la Europa del siglo XVI, sus prostíbulos, sus costumbres… En resumen, un libro que, sin ser ningún novelón, me resultó lo suficientemente interesante y ameno como para repetir con este autor.

Y eso fue lo que me animó a leer “El libro de los placeres prohibidos”, porque si la lectura de su sinopsis hubiera ido acompañada del nombre de un autor desconocido, probablemente nunca lo hubiera empezado, esperando encontrarme alguna basurilla más del tipo “best-seller histórico con intriga” que tanto prolifera en los últimos años. Pero en este caso, el apellido Andahazi hacía subir algunos puntillos a la mosqueante reseña comercial, así que decidí darle una oportunidad.

Y sí, Andahazi resultó ser un embaucador y tramposo de cuidado, pero en este caso para bien. Porque ha aprovechado esa tendencia “histórico-bestsellera con intriga de garrafón” del mercado literario para intentar vender a espuertas su nuevo libro, vistiéndolo de "thriller", y dándole algunos toques en su interior para que también lo parezca. Afortunadamente, junto a la mediocridad esperable de esa parte, hay una historia interesante y auténtica: la de Gutenberg y la invención de la imprenta. Y lo que empieza como un extraño relato de intriga histórico para enganchar al lector despistado, deriva pronto hacia una novela histórica “de verdad” en la que esa parte comercial va perdiendo cada vez más fuerza. Afortunadamente.

Y nos sorprendemos y hasta nos divertimos descubriendo que Gutenberg era “un listo” en todos los sentidos, alguien que buscaba lucrarse falsificando manuscritos, que estafaba aquí y allá para conseguir créditos con los que investigar de cara a fabricar su invento, con el objetivo último de hacerse rico. Un genio oscuro y, quizás por ello, más interesante. Especialmente cuando se trata de un personaje histórico del cual sabemos tan poco. Si además nos lo cuentan de forma amena, el resultado por fuerza tiene que resultar atractivo.

Pese a todo, a Andahazi le vemos el plumero a lo largo de todo el libro, pero lo hace con oficio, y se lo dejamos pasar; los artificios del escritor con ganas de vender no nos abandonan en ningún momento a lo largo del texto, aunque se lo perdonamos. Y lo hacemos porque la historia nos gusta, porque no sabíamos nada de la vida de Gutenberg y todos los tejemanejes que rodearon la creación de ese gran invento gracias al cual hoy podemos disfrutar leyendo, entre otros, a Andahazi: la imprenta. Y nos gusta cómo nos lo cuenta. Consigue, como hizo en “El anatomista”, que una pequeña historia se convierta en un interesante relato. Incluso aunque lo salpique aquí y allá con bombillitas de colores, y lo envuelva todo con papel de colores chillones, para intentar vendérnoslo con fanfarrias y trompetas desde los anaqueles de bestsellers de las librerías. Se lo perdonamos; un poquito. Porque el fondo nos ha gustado.

Y se lo perdonamos también, debemos reconocerlo, porque hasta esas bombillitas tienen su gracia. Porque ese envoltorio y espumillón despistante de la historia central tiene también su esencia de calidad, pues se nota que en él ha empleado los conocimientos históricos sobre el sexo de los que se empapó (supongo) cuando se documentó para “El anatomista”. Así que, hasta la parte más light y comercial tiene también cierto trasfondo de rigor e interés. En fin, lo que decía: que Andahazi es un tramposo y un listillo de cuidado, pero lo hace bien el jodío.

En resumen: como en el caso de “El anatomista”, no estamos ante ningún novelón, pero se lee bien, entretiene y encima aprendemos algo, en este caso sobre Gutenberg y su invento. Ya es mucho más de lo que nos ofrecen muchas otras novelas. 

10 de marzo de 2015

Cita de hoy

Estas preguntas llevamos haciéndonoslas toda la Humanidad los últimos 70 años. Pero, como dice al final de la cita, no hay respuestas.

—¿Cómo pudo suceder algo así? —Por las noches pasaba largo rato hablando, formulándose preguntas a sí misma y al príncipe—. ¿Me habría enrolado yo en el Bund Deutscher Mädel, habría desfilado toda orgullosa, con mi uniforme almidonado y mis pulcras trenzas? ¿O habría arriesgado la vida imprimiendo octavillas secretas? ¿Habría tenido valor para empuñar un arma y unirme a la resistencia?
Le destrozaba pensar que no iba a saberlo nunca.
—¿Y qué me dices de todos aquellos mitläufer, todas aquellas personas que desfilaban con Hitler y aplaudían sus discursos, su guerra? Algunas de ellas ni siquiera se consideraban nazis, de modo que tal vez sea cierto que algunas ignoraban lo que les estaba sucediendo a los judíos. Supongo que simplemente se consideraban ciudadanos amables y civilizados. ¿Pero acaso no fueron también cómplices? ¿Acaso no estaban ayudando a los nazis a hacer rodar su mortal maquinaria no diciendo nada o cantando sus absurdas canciones? ¿Cómo podían no darse cuenta de que por la noche estaban secuestrando a sus vecinos judíos, que estaban desapareciendo sus colegas de trabajo, sus tenderos, sus amigos... así, sin más? ¿Y qué me dices del abuelo? ¿Qué hizo mi abuelito en la guerra?
Mara se sentía atrapada en una corriente de preguntas que giraban a su alrededor como maderas a la deriva. Y no había respuestas.


Todo lo que cabe en los bolsillos – Eva Weaver

4 de marzo de 2015

[Libros] La estrella de sangre - Nicholas Guild (1989)

Sinopsis:
Nicholas Guild retoma las aventuras y desventuras de Tiglath Assur, una vez es exiliado de su patria natal. Puesta su cabeza en venta, tendrá que huir mezclándose con gran cantidad de civilizaciones y culturas, demostrando sus dotes para la diplomacia y el enorme carisma que emana.
Despojado del trono por su hermanastro, condenado a errar por la tierra si logra escapar de los asesinos que le persiguen y acompañado únicamente de un leal servidor, Tiglath abandona la histórica ciudad de Nínive, tratando de ponerse a salvo y hacer fortuna, sabedor de que la estrella roja, una marca de nacimiento que ostenta en la palma de la mano como muestra del favor de los dioses, puede asimismo delatarle a sus enemigos. Sus andanzas le conducirán, entre otros lugares, al decadente Egipto, a una fortaleza comercial fenicia y a Sicilia, aterrorizada por un rey bandido, hasta que por fin regresa a Oriente para enfrentarse con su hermano en un encuentro que no sólo decidirá su destino sino el de varios imperios.
Guild, auténtico maestro a la hora de recrear antiguas civilizaciones, esta vez nos prepara un viaje por multitud de parajes cada cual más suculento y maravilloso. De tal manera volveremos a la tierra de Asiria; negociaremos en las calles con los Fenicios; pasaremos sed y tragaremos arena en el desierto del Sinaí; tocaremos el lujo y la pomposidad en el antiguo Egipto, y descubriremos que hubo ejércitos más poderosos que el suyo; formaremos parte de la democracia en Grecia, y trabajaremos la Tierra en las islas Itálicas. En cada uno de sus rincones, en cada uno de sus paisajes y culturas, Guild nos hará tener la sensación de estar allí y en vez de tener un libro entre las manos pensaremos que tenemos una máquina del tiempo.
Una vez más el escritor cala con su escritura nuestro espíritu, las pasiones y los sentimientos a flor de piel, nos hará entender que la vida de ahora y la de hace miles de años eran muy parecidas. El amor se siente igual ahora que antes, al igual que la pena o la alegría. Eso es La Estrella de sangre, un compendio de manifestaciones y sentimientos profundos y humanos que nos pondrá la carne de gallina.

Crítica: Otra entretenida novela histórica y de aventuras
“La estrella de sangre” es la continuación de uno de los títulos más emblemáticos de la novela histórica: “El asirio”, de Nicholas Guild. Una novela que para muchos aficionados es casi obra de culto, supongo que por su capacidad de combinar un texto ameno, ágil y de fácil lectura con un interesante trasfondo histórico de una civilización prácticamente desconocida: el antiguo imperio asirio, de épocas casi prebíblicas.

Leí “El Asirio” hace ya bastantes años, antes de empezar con este blog (por eso no aparece aquí su reseña). Me pareció una interesante y entretenida novela histórica, aunque no llegó a apasionarme tanto como uno lee en ciertas reseñas que se encuentran por la red. Un libro entretenido y bien documentado, del que quizás lo más valorable fuera precisamente esto último, ya que sabemos realmente muy poco de la civilización asiria, lo que hace que el nivel de detalle del texto de Nicholas Guild, al describirnos usos y costumbres, ciudades y formas de vestir, gastronomía y religión, entre otros muchos, sea algo realmente muy valorable.

El Asirio nos contaba la historia de Tiglath Assur, personaje ficticio inserto dentro de la Historia real, con mayúsculas. Supuesto hijo de Sennaquerib, rey de Assur (Asiria), hermano de Assarhadon (el también histórico rey que sucedería a Sennaquerib), y supuesto padre de Assurbanipal (el último gran rey asirio, oficialmente hijo de Assarhadon), Tiglath Assur recorre las páginas de “El Asirio” desde su más tierna infancia hasta la muerte de su padre, cuando las intrigas de la corte (y, principalmente, de su madrastra) le impiden alcanzar el trono a favor de su hermano Assarhadon. Las páginas de “El Asisio” terminan con el príncipe Tiglath Assur desterrado por traición, un delito que en realidad nunca cometió (todo gran héroe debe ser siempre injustamente tratado, si uno quiere crear una buena historia para vender libros…).

Se trata, pues, de una novela de aventuras dentro de un marco real. Y su continuación, “La estrella de sangre”, continúa en ese tono, retomando las aventuras de Tiglath en su destierro. Sin embargo, este segundo volumen me ha parecido algo inferior al primero en cuanto al contexto histórico: frente a la rigurosidad y nivel de documentación del anterior, éste deriva más hacia la novela de aventuras pura y dura. Mantiene cierto interés, eso sí, en el sentido de que las andanzas de Tiglath le hacen deambular por todo oriente medio, Egipto, Grecia y Sicilia, lo que le permite al autor ofrecernos unas pinceladas de cómo eran esas civilizaciones en la época, aunque sin alcanzar el rigor con que nos sorprendió en el primer volumen.

No entraré a comentar más sobre el fondo del libro, que es básicamente lo ya dicho, una novela de aventuras de hechuras bastante clásicas, en la que nuestro héroe va pasando por diferentes vicisitudes de las que suele salir airoso gracias a su ingenio y valor; nada nuevo bajo el sol, aunque bien escrito, ameno y fácil de leer. Así que nada que objetar, una buena novela de entretenimiento en este sentido, inmersa en un exótico y poco conocido marco histórico.

Comentaré, no obstante, algunos detalles que me han parecido curiosos: por ejemplo, el homenaje de Guild al Sinuhé de Mika Waltari. Recuerdo que, según comenzaba el libro, empecé a ver bastantes similitudes: el protagonista acompañado de su sirviente que hace las veces de asesor y contrapunto humorístico, o la ruta seguida por Tiglath en su periplo, casi idéntica al recorrido que hace Sinuhé en su libro. ¿Plagio descarado? Bueno… no, desde mi punto de vista, cuando el propio autor pone en boca de su personaje, por dos veces a lo largo del texto, la frase más repetida en el libro de Waltari: “tus palabras son como moscas para mis oídos”. Una evidente declaración precisamente de eso, de reconocimiento hacia la gran obra de Waltari, de homenaje a Sinuhé el egipcio, la primera gran novela histórica moderna. Cuando uno imita a otro a escondidas, es un plagio: si lo hace de forma abierta y lo reconoce, es un humilde homenaje a un maestro al que se admira, desde mi punto de vista. Bien por Guild.

Y por último, simplemente señalar, como punto de atención para posibles futuros lectores, el interés de la descripción que hace Guild de la religión monoteísta asiria, su adoración del dios Assur, por el interés que tiene de cara a la comprensión de las grandes religiones monoteístas modernas. Aunque en el libro lógicamente no se menciona explícitamente cómo influyó la religión asiria sobre (entre otras) el judaísmo, Guild se detiene en bastantes detalles en relación con el culto a Assur, una de las primeras (¿quizá la primera?) religión monoteísta de la historia. Efectivamente, la religión judía tomaría prestados con el tiempo muchos detalles del dios Assur de sus antiguos vecinos, que serían después incorporados a su propio Yahvé. Por supuesto, el paso de los siglos iría haciendo evolucionar las religiones, y a simple vista puede resultar chocante hoy ver reflejado al sanguinario Assur en la bondadosa imagen del anciano barbudo de la religión cristiana… pero recordemos que también Yahvé comenzó siendo vengativo y sanguinario, y sólo el paso de los milenios y una suavización hacia lo “políticamente correcto” irían transformando su imagen en la que el mundo occidental ha creado hoy para su dios. Leer la obra de Guild conociendo estos antecedentes de la historia de las religiones nos hace disfrutar de otra forma de las minuciosas descripciones realzadas por Guild en relación con el culto a Assur.


En resumen, para terminar: una interesante y amena novela de aventuras que además puede leerse muy bien sin necesidad de haber leído la novela previa (de hecho, en mi caso habían pasado años entre una y otra, y ya apenas recordaba los detalles de la anterior). Una lectura recomendable tanto para amantes de la novela histórica como del género de aventuras (mucho más si os gustan ambos…).