17 de marzo de 2015

[Libro] El libro de los placeres prohibidos – Federico Andahazi (2013)

Sinopsis:
En el Monasterio de las Adoratrices de la Sagrada Canasta, un extravagante y lujurioso burdel a las orillas del Rhin, el habitual regocijo que reina entre sus muros ha dejado paso a un profundo silencio. Zelda, una de las más antiguas y requeridas de las místicas consagradas a las prácticas de “los placeres prohibidos” ha sido encontrada desollada viva y el terror se ha apoderado de todas sus compañeras. Éste será el primero de una serie de misteriosos e inquietantes asesinatos.
¿Cuál es la relación de Johannes Gutenberg con estos crímenes? Recluido en una lóbrega abadía a las afueras de Estrasburgo, Gutenberg experimenta con una máquina y una técnica para reproducir libros. En lugar de conseguir la gloria por su maravilloso invento, será perseguido y arrestado, acusado de ser el falsificador y estafador más audaz que recuerde el Sacro Imperio Romano Germánico. Un libro buscado por todos será la clave para resolver todos los asesinatos: El libro de los placeres prohibidos.
Una fabulosa novela histórica y de intriga que transporta al lector a las diferentes ciudades europeas del siglo XV, tras las huellas de uno de los personajes más complejos y emblemáticos de la Historia: Gutenberg.

Crítica: Una interesante novela histórica camuflada de falso erotismo e intriga
Andahazi es un tramposo. Pero mucho. Sabe lo que vende, y envuelve en ello sus escritos. La parte buena, es que el interior tiene calidad. Así que le perdonamos que quiera engañarnos con los colorines del envoltorio.

Descubrí al argentino Federico Andahazi hace algunos años a través de su primera novela (y gran éxito de ventas), “El anatomista”. Me agradó su estilo ameno, su habilidad para recrear épocas pasadas, y el interés de lo que nos contaba, aunque no fuese más que una parte “menor” de la Historia. Con la excusa de contarnos la vida del “descubridor” del clítoris y de su relación con el placer femenino, Andahazi hacía un interesante y ameno recorrido por la Europa del siglo XVI, sus prostíbulos, sus costumbres… En resumen, un libro que, sin ser ningún novelón, me resultó lo suficientemente interesante y ameno como para repetir con este autor.

Y eso fue lo que me animó a leer “El libro de los placeres prohibidos”, porque si la lectura de su sinopsis hubiera ido acompañada del nombre de un autor desconocido, probablemente nunca lo hubiera empezado, esperando encontrarme alguna basurilla más del tipo “best-seller histórico con intriga” que tanto prolifera en los últimos años. Pero en este caso, el apellido Andahazi hacía subir algunos puntillos a la mosqueante reseña comercial, así que decidí darle una oportunidad.

Y sí, Andahazi resultó ser un embaucador y tramposo de cuidado, pero en este caso para bien. Porque ha aprovechado esa tendencia “histórico-bestsellera con intriga de garrafón” del mercado literario para intentar vender a espuertas su nuevo libro, vistiéndolo de "thriller", y dándole algunos toques en su interior para que también lo parezca. Afortunadamente, junto a la mediocridad esperable de esa parte, hay una historia interesante y auténtica: la de Gutenberg y la invención de la imprenta. Y lo que empieza como un extraño relato de intriga histórico para enganchar al lector despistado, deriva pronto hacia una novela histórica “de verdad” en la que esa parte comercial va perdiendo cada vez más fuerza. Afortunadamente.

Y nos sorprendemos y hasta nos divertimos descubriendo que Gutenberg era “un listo” en todos los sentidos, alguien que buscaba lucrarse falsificando manuscritos, que estafaba aquí y allá para conseguir créditos con los que investigar de cara a fabricar su invento, con el objetivo último de hacerse rico. Un genio oscuro y, quizás por ello, más interesante. Especialmente cuando se trata de un personaje histórico del cual sabemos tan poco. Si además nos lo cuentan de forma amena, el resultado por fuerza tiene que resultar atractivo.

Pese a todo, a Andahazi le vemos el plumero a lo largo de todo el libro, pero lo hace con oficio, y se lo dejamos pasar; los artificios del escritor con ganas de vender no nos abandonan en ningún momento a lo largo del texto, aunque se lo perdonamos. Y lo hacemos porque la historia nos gusta, porque no sabíamos nada de la vida de Gutenberg y todos los tejemanejes que rodearon la creación de ese gran invento gracias al cual hoy podemos disfrutar leyendo, entre otros, a Andahazi: la imprenta. Y nos gusta cómo nos lo cuenta. Consigue, como hizo en “El anatomista”, que una pequeña historia se convierta en un interesante relato. Incluso aunque lo salpique aquí y allá con bombillitas de colores, y lo envuelva todo con papel de colores chillones, para intentar vendérnoslo con fanfarrias y trompetas desde los anaqueles de bestsellers de las librerías. Se lo perdonamos; un poquito. Porque el fondo nos ha gustado.

Y se lo perdonamos también, debemos reconocerlo, porque hasta esas bombillitas tienen su gracia. Porque ese envoltorio y espumillón despistante de la historia central tiene también su esencia de calidad, pues se nota que en él ha empleado los conocimientos históricos sobre el sexo de los que se empapó (supongo) cuando se documentó para “El anatomista”. Así que, hasta la parte más light y comercial tiene también cierto trasfondo de rigor e interés. En fin, lo que decía: que Andahazi es un tramposo y un listillo de cuidado, pero lo hace bien el jodío.

En resumen: como en el caso de “El anatomista”, no estamos ante ningún novelón, pero se lee bien, entretiene y encima aprendemos algo, en este caso sobre Gutenberg y su invento. Ya es mucho más de lo que nos ofrecen muchas otras novelas. 

10 de marzo de 2015

Cita de hoy

Estas preguntas llevamos haciéndonoslas toda la Humanidad los últimos 70 años. Pero, como dice al final de la cita, no hay respuestas.

—¿Cómo pudo suceder algo así? —Por las noches pasaba largo rato hablando, formulándose preguntas a sí misma y al príncipe—. ¿Me habría enrolado yo en el Bund Deutscher Mädel, habría desfilado toda orgullosa, con mi uniforme almidonado y mis pulcras trenzas? ¿O habría arriesgado la vida imprimiendo octavillas secretas? ¿Habría tenido valor para empuñar un arma y unirme a la resistencia?
Le destrozaba pensar que no iba a saberlo nunca.
—¿Y qué me dices de todos aquellos mitläufer, todas aquellas personas que desfilaban con Hitler y aplaudían sus discursos, su guerra? Algunas de ellas ni siquiera se consideraban nazis, de modo que tal vez sea cierto que algunas ignoraban lo que les estaba sucediendo a los judíos. Supongo que simplemente se consideraban ciudadanos amables y civilizados. ¿Pero acaso no fueron también cómplices? ¿Acaso no estaban ayudando a los nazis a hacer rodar su mortal maquinaria no diciendo nada o cantando sus absurdas canciones? ¿Cómo podían no darse cuenta de que por la noche estaban secuestrando a sus vecinos judíos, que estaban desapareciendo sus colegas de trabajo, sus tenderos, sus amigos... así, sin más? ¿Y qué me dices del abuelo? ¿Qué hizo mi abuelito en la guerra?
Mara se sentía atrapada en una corriente de preguntas que giraban a su alrededor como maderas a la deriva. Y no había respuestas.


Todo lo que cabe en los bolsillos – Eva Weaver

4 de marzo de 2015

[Libros] La estrella de sangre - Nicholas Guild (1989)

Sinopsis:
Nicholas Guild retoma las aventuras y desventuras de Tiglath Assur, una vez es exiliado de su patria natal. Puesta su cabeza en venta, tendrá que huir mezclándose con gran cantidad de civilizaciones y culturas, demostrando sus dotes para la diplomacia y el enorme carisma que emana.
Despojado del trono por su hermanastro, condenado a errar por la tierra si logra escapar de los asesinos que le persiguen y acompañado únicamente de un leal servidor, Tiglath abandona la histórica ciudad de Nínive, tratando de ponerse a salvo y hacer fortuna, sabedor de que la estrella roja, una marca de nacimiento que ostenta en la palma de la mano como muestra del favor de los dioses, puede asimismo delatarle a sus enemigos. Sus andanzas le conducirán, entre otros lugares, al decadente Egipto, a una fortaleza comercial fenicia y a Sicilia, aterrorizada por un rey bandido, hasta que por fin regresa a Oriente para enfrentarse con su hermano en un encuentro que no sólo decidirá su destino sino el de varios imperios.
Guild, auténtico maestro a la hora de recrear antiguas civilizaciones, esta vez nos prepara un viaje por multitud de parajes cada cual más suculento y maravilloso. De tal manera volveremos a la tierra de Asiria; negociaremos en las calles con los Fenicios; pasaremos sed y tragaremos arena en el desierto del Sinaí; tocaremos el lujo y la pomposidad en el antiguo Egipto, y descubriremos que hubo ejércitos más poderosos que el suyo; formaremos parte de la democracia en Grecia, y trabajaremos la Tierra en las islas Itálicas. En cada uno de sus rincones, en cada uno de sus paisajes y culturas, Guild nos hará tener la sensación de estar allí y en vez de tener un libro entre las manos pensaremos que tenemos una máquina del tiempo.
Una vez más el escritor cala con su escritura nuestro espíritu, las pasiones y los sentimientos a flor de piel, nos hará entender que la vida de ahora y la de hace miles de años eran muy parecidas. El amor se siente igual ahora que antes, al igual que la pena o la alegría. Eso es La Estrella de sangre, un compendio de manifestaciones y sentimientos profundos y humanos que nos pondrá la carne de gallina.

Crítica: Otra entretenida novela histórica y de aventuras
“La estrella de sangre” es la continuación de uno de los títulos más emblemáticos de la novela histórica: “El asirio”, de Nicholas Guild. Una novela que para muchos aficionados es casi obra de culto, supongo que por su capacidad de combinar un texto ameno, ágil y de fácil lectura con un interesante trasfondo histórico de una civilización prácticamente desconocida: el antiguo imperio asirio, de épocas casi prebíblicas.

Leí “El Asirio” hace ya bastantes años, antes de empezar con este blog (por eso no aparece aquí su reseña). Me pareció una interesante y entretenida novela histórica, aunque no llegó a apasionarme tanto como uno lee en ciertas reseñas que se encuentran por la red. Un libro entretenido y bien documentado, del que quizás lo más valorable fuera precisamente esto último, ya que sabemos realmente muy poco de la civilización asiria, lo que hace que el nivel de detalle del texto de Nicholas Guild, al describirnos usos y costumbres, ciudades y formas de vestir, gastronomía y religión, entre otros muchos, sea algo realmente muy valorable.

El Asirio nos contaba la historia de Tiglath Assur, personaje ficticio inserto dentro de la Historia real, con mayúsculas. Supuesto hijo de Sennaquerib, rey de Assur (Asiria), hermano de Assarhadon (el también histórico rey que sucedería a Sennaquerib), y supuesto padre de Assurbanipal (el último gran rey asirio, oficialmente hijo de Assarhadon), Tiglath Assur recorre las páginas de “El Asirio” desde su más tierna infancia hasta la muerte de su padre, cuando las intrigas de la corte (y, principalmente, de su madrastra) le impiden alcanzar el trono a favor de su hermano Assarhadon. Las páginas de “El Asisio” terminan con el príncipe Tiglath Assur desterrado por traición, un delito que en realidad nunca cometió (todo gran héroe debe ser siempre injustamente tratado, si uno quiere crear una buena historia para vender libros…).

Se trata, pues, de una novela de aventuras dentro de un marco real. Y su continuación, “La estrella de sangre”, continúa en ese tono, retomando las aventuras de Tiglath en su destierro. Sin embargo, este segundo volumen me ha parecido algo inferior al primero en cuanto al contexto histórico: frente a la rigurosidad y nivel de documentación del anterior, éste deriva más hacia la novela de aventuras pura y dura. Mantiene cierto interés, eso sí, en el sentido de que las andanzas de Tiglath le hacen deambular por todo oriente medio, Egipto, Grecia y Sicilia, lo que le permite al autor ofrecernos unas pinceladas de cómo eran esas civilizaciones en la época, aunque sin alcanzar el rigor con que nos sorprendió en el primer volumen.

No entraré a comentar más sobre el fondo del libro, que es básicamente lo ya dicho, una novela de aventuras de hechuras bastante clásicas, en la que nuestro héroe va pasando por diferentes vicisitudes de las que suele salir airoso gracias a su ingenio y valor; nada nuevo bajo el sol, aunque bien escrito, ameno y fácil de leer. Así que nada que objetar, una buena novela de entretenimiento en este sentido, inmersa en un exótico y poco conocido marco histórico.

Comentaré, no obstante, algunos detalles que me han parecido curiosos: por ejemplo, el homenaje de Guild al Sinuhé de Mika Waltari. Recuerdo que, según comenzaba el libro, empecé a ver bastantes similitudes: el protagonista acompañado de su sirviente que hace las veces de asesor y contrapunto humorístico, o la ruta seguida por Tiglath en su periplo, casi idéntica al recorrido que hace Sinuhé en su libro. ¿Plagio descarado? Bueno… no, desde mi punto de vista, cuando el propio autor pone en boca de su personaje, por dos veces a lo largo del texto, la frase más repetida en el libro de Waltari: “tus palabras son como moscas para mis oídos”. Una evidente declaración precisamente de eso, de reconocimiento hacia la gran obra de Waltari, de homenaje a Sinuhé el egipcio, la primera gran novela histórica moderna. Cuando uno imita a otro a escondidas, es un plagio: si lo hace de forma abierta y lo reconoce, es un humilde homenaje a un maestro al que se admira, desde mi punto de vista. Bien por Guild.

Y por último, simplemente señalar, como punto de atención para posibles futuros lectores, el interés de la descripción que hace Guild de la religión monoteísta asiria, su adoración del dios Assur, por el interés que tiene de cara a la comprensión de las grandes religiones monoteístas modernas. Aunque en el libro lógicamente no se menciona explícitamente cómo influyó la religión asiria sobre (entre otras) el judaísmo, Guild se detiene en bastantes detalles en relación con el culto a Assur, una de las primeras (¿quizá la primera?) religión monoteísta de la historia. Efectivamente, la religión judía tomaría prestados con el tiempo muchos detalles del dios Assur de sus antiguos vecinos, que serían después incorporados a su propio Yahvé. Por supuesto, el paso de los siglos iría haciendo evolucionar las religiones, y a simple vista puede resultar chocante hoy ver reflejado al sanguinario Assur en la bondadosa imagen del anciano barbudo de la religión cristiana… pero recordemos que también Yahvé comenzó siendo vengativo y sanguinario, y sólo el paso de los milenios y una suavización hacia lo “políticamente correcto” irían transformando su imagen en la que el mundo occidental ha creado hoy para su dios. Leer la obra de Guild conociendo estos antecedentes de la historia de las religiones nos hace disfrutar de otra forma de las minuciosas descripciones realzadas por Guild en relación con el culto a Assur.


En resumen, para terminar: una interesante y amena novela de aventuras que además puede leerse muy bien sin necesidad de haber leído la novela previa (de hecho, en mi caso habían pasado años entre una y otra, y ya apenas recordaba los detalles de la anterior). Una lectura recomendable tanto para amantes de la novela histórica como del género de aventuras (mucho más si os gustan ambos…).

22 de enero de 2015

Cita de hoy

…al envejecer he comprendido que, en el fondo, todos los soberanos son iguales y que todos los pueblos son idénticos y que poco importa, en resumen, quién gobierna y qué pueblo oprime a otro, porque finalmente, son siempre los pobres los que soportan los sufrimientos.


Sinuhé el egipcio – Mika Waltari

13 de enero de 2015

[Libros] Jamás sabrás por qué - Karine Giébel (2007)

Mira uno por internet sobre este libro y todo son halagos entusiasmados. Uno diría que estamos ante la obra maestra del siglo. Y yo voy y digo que es una castaña… En fin, está claro: soy raro.

Sinopsis:
De regreso a casa después de unos días en Dijon, el inspector de la policía de Besanzón, Benoît Lorand, detiene su coche para ayudar a una mujer sola con problemas con su automóvil. Tal vez pueda ayudarla a solucionar la avería, o tal vez no y tenga que acompañarla a su casa, o si se tercia acaben tomando una copa juntos... La noche le ha dado la oportunidad de añadir una conquista más a su larga lista de aventuras e infidelidades matrimoniales.
A la mañana siguiente Lorand se despierta tumbado en el frío suelo de cemento de un sótano con la inquietante sensación de que nada salió como imaginaba. Y esta inquietud se transmuta en miedo e incomprensión cuando se percata que quien lo ha encerrado en esta suerte de mazmorra es la misma mujer con la que anoche quiso ligar y que ahora, con una frialdad implacable, lo amenaza con acabar lentamente con su vida.
Sin comer ni apenas beber, aterido de frío, drogado, golpeado selectivamente -lo justo para mantenerlo con vida-, Benoît experimentará en sus carnes los límites del dolor y la dignidad mientras trata de comprender por qué es él, y no otro hombre, la víctima de una sádica empeñada en convertirlo en un despojo humano.

Crítica: Simplón, aunque efectivo
Pues eso: un libro muy ligero y muy simplón en su planteamiento, pero tremendamente efectivo en cuanto a capacidad de enganchar al lector. Frases cortas, capítulos cortos, y una trama simple pero efectiva, consiguen que se lea de un tirón. Y creo que esto es lo único positivo que puedo decir del libro...

Sobre el estilo y demás, no hay absolutamente nada que destacar: estilo ramplón, personajes planos y estereotipados, etc. Aquí se va al asunto y punto. Se trata de intentar tener en tensión al lector y ya está, el resto sobra. Al menos esto al parecer lo consigue, por la multitud de entusiasmados comentarios que uno lee por ahí. A mí, la verdad, con esos personajes tan planos, me daba exactamente igual lo que pasara: como si se lo cargaba a la siguiente página.

En la parte positiva, que es cortito, ameno, se lee de un tirón, y, aunque estereotipado y con una parte final donde la intervención del azar “canta” bastante (uno de esos “deus ex machina”, que dicen los que saben), no resulta demasiado sangrante. En la negativa… pues que es un libro clínex, de usar y tirar.

En fin, un libro de entretenimiento puro y duro, que cumple con esa misión y punto.

P.D.: Tenía esta reseña pendiente hace tiempo, y mi opinión no ha cambiado en absoluto, pero en ese plazo leí Misery. Simplemente destacar las similitudes y diferencias: ambos libros parten de la misma premisa, prácticamente idéntico argumento (en realidad, como decenas de libros y películas, lo del secuestro y tortura por un sádico no es nada original), pero ¡qué diferencia! Al lado de la Giébel, Stephen King parece merecer el Nobel de literatura. Como dijo alguien, “con eso te lo digo todo, y con eso te lo digo todo”. Eso sí, seguro que muchos seguirán prefiriendo la brevedad y ligereza extrema de la Giébel (creo que la edición en tapa blanda hasta levita…).

5 de enero de 2015

Citas de hoy

El dios de las pequeñas cosas, de Arundhati Roy, no sólo en un libro maravilloso por su fondo, sino también en gran parte por su forma. Junto a su humor, su ironía y su punto de nostalgia, hay también pura poesía en sus frases. Las siguientes son sólo algunos pocos ejemplos:

Llovía el día en que Rahel regresó a Ayemenem. Hilos de plata inclinados se incrustaban en la blanda tierra y la levantaban como si fueran balas de fusil.

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Y el Aire estaba plagado de pensamientos y Cosas que Decir. Pero en momentos como ésos sólo se dicen Pequeñas Cosas. Las Grandes Cosas permanecen dentro, sin decirse.

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Tenía treinta y un años. No era joven ni vieja, pero tenía una edad en que la muerte ya era un hecho posible.

El dios de las pequeñas cosas - Arundhati Roy

27 de diciembre de 2014

[Libros] El señor Ibrahim y las flores del Corán – Eric Emmanuel Schmitt (2004)

Últimamente leo muchos libros sin saber por qué. Me explico: se trata de libros sobre los que leo alguna crítica positiva en algún sitio, que me da indicios de que el libro tiene buena pinta, que me podría gustar. Entonces, me lo apunto en la “cartera de pendientes”. Lo que pasa es que, generalmente, cuando rebusco “en la cartera” en busca de mi próxima lectura, en muchos casos ya ni me acuerdo de qué va el libro ni por qué está allí. Y a veces acierto, y a veces no. Y en otras ocasiones, ni fú ni fá. En esta ocasión ha sido más bien un caso de estos últimos.

Sinopsis:
Moisés es un niño judío que vive en Paris con su padre. El Serñor Ibrahim, un anciano árabe, regenta una tienda de ultramarinos en la misma Calle Azul en la que vive Moisés, y será allí donde éste empezará a comprender la vida adulta y dejará atrás su infancia. Con un padre permanentemente afligido por el abandono de su esposa, preocupado constantemente por su trabajo y por sus libros de leyes, Moisés acepta casi sin darse cuenta la amistad incondicional que le brinda el Señor Ibrahim. En su tienda hablarán sobre los sucesos cotidianos y sobre las cosas de la vida. Una amistad pausada, sin exigencias, forjada en el entendimiento mutuo y en un cariño que despierta sin ruido, sin avisar.
El Señor Ibrahim y las flores del Corán es un libro breve pero muy intenso, cuenta con apenas 60 páginas que su autor ha llenado de emociones y sentimientos. Sin duda, una joya que no debe pasar de largo.

Crítica: Un relatillo corto del tipo “tó er mundo é güeno”
Algunos libros, lo mejor que tienen es que son tan cortos, que por mucho que puedan defraudarte nunca tendrás la sensación de haber perdido el tiempo. Eso me ha pasado con este librillo que se lee en un par de horas, aunque me consta que mucha gente lo ha disfrutado.

Se trata de la típica historia del adolescente que encuentra a un “mentor”, un adulto bondadoso y sabio (ya se sabe, eso de que “más sabe el diablo por viejo…”) que le asesora y le guía. Vamos, como en Karate Kid (“dar cera, pulir cera”) o en decenas de otros libros y películas, el típico esquema que siempre funciona.

Y… ¡nada más! No hay más. Un pelín (pero pelín-pelín, porque la extensión no da para más) de filosofía vital barata, un pelín de sutiles apuntes anti extremismos religiosos (judío y musulmán como amigos íntimos), y alguna que otra anecdotilla y algún pequeño toque de humor. Y ya está, se acabó el libro. Supongo que con una sonrisa en los labios y cierta sensación de bienestar para algunos, y una sensación de “pues ya está, hala, a por otro” para otros, entre los que me incluyo. Porque todo esto ya lo tenía muy visto, aún antes de haberlo leído…

En resumen, se trata, desde mi punto de vista, de una lectura agradable y cortita, pero con poca esencia y con una base argumental mil veces vista, aunque sea bajo otras formas. A mí, la verdad, me ha dejado frío.