24 de octubre de 2012

Incultura y superstición


Creía estar curado de espanto, pero en ocasiones aún no dejo de sorprenderme del nivel de incultura y absurda superstición que aún abunda entre gran número de personas de nuestra sociedad. Y no hablo precisamente de los estamentos más bajos, que puedan tener un nivel cultural más pobre…

Leo hoy por casualidad que una presentadora de RTVE, Mariló Montero, manifestaba ayer en antena su angustia ante la posibilidad de pensar que los órganos de un asesino que se suicidó al ser rodeado por la policía pudieran ser utilizados para trasplantes. Y es que, según ella, “nunca se sabe si ese alma está también transplantada en ese órgano”. Toma ya.

Ahora resulta que si te trasplantan el corazón, el hígado o el riñón de un asesino, a lo mejor empiezas a ir matando gente por ahí. O por lo menos le pones la zancadilla a las viejecitas mientras cruzan la calle, o algo… En fin, supongo que no es tan raro, si otros piensan que tener cerca algún trozo reseco del cadáver de alguien a quien hayan declarado santo, les va a beneficiar en algo… Supongo que son dos caras de la misma moneda. Absurda superstición que parece increíble que pueda aún tener cabida en nuestra sociedad.

No sé, a lo mejor si de esta presentadora dependiera, para poder donar órganos habría que presentar un certificado de buena conducta, o una declaración del cura de tu parroquia diciendo que eres “buena persona”. La verdad, cuando hay tantas personas cuya vida o muerte depende de una donación, declaraciones como la de esta mujer me parece que ya pasan de la estupidez para caer en la inmoralidad.

No lo puedo evitar, los niveles de estupidez en los que estamos inmersos todavía no dejan de sorprenderme.

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