27 de octubre de 2012

[Libros] 1Q84-Libros 1, 2 y 3 – Haruki Murakami (2009-2010)


Sinopsis (sólo la sinopsis de los libros 1 y 2, porque en la sinopsis del libro 3 la editorial la cagó destripando parte de la trama de los libros anteriores):

En japonés, la letra q y el número 9 son homófonos, los dos se pronuncian kyu, de manera que 1Q84 es, sin serlo, 1984, una fecha de ecos orwellianos. Esa variación en la grafía refleja la sutil alteración del mundo en que habitan los personajes de esta novela, que es, también sin serlo, el Japón de 1984.
En ese mundo en apariencia normal y reconocible se mueven Aomame, una mujer independiente, instructora en un gimnasio, y Tengo, un profesor de matemáticas. Ambos rondan los treinta años, ambos llevan vidas solitarias y ambos perciben a su modo leves desajustes en su entorno, que los conducirán de manera inexorable a un destino común.
Y ambos son más de lo que parecen: la bella Aomame es una asesina; el anodino Tengo, un aspirante a novelista al que su editor ha encargado un trabajo relacionado con La crisálida del aire, una enigmática obra dictada por una esquiva adolescente. Y, como telón de fondo de la historia, el universo de las sectas religiosas, el maltrato y la corrupción, un universo enrarecido que el narrador escarba con precisión orwelliana.

Crítica tras leer las partes 1 y 2: Raro, raro, raro... pero gusta

Acabo de terminar de leerlo y debo decir que me ha gustado, aunque sin llegar a entusiasmarme. La verdad es que es un libro raro, raro, raro... Pero gusta. Sin saber muy bien por qué... gusta.

Está bien escrito, tiene partes que enganchan, que intrigan, que te motivan a seguir leyendo. Los personajes son magníficos, están perfectamente perfilados; a pesar de ser todos ellos un tanto raritos de una forma u otra, el autor consigue que te identifiques con ellos. El ritmo es pausado, pero sin caer en el aburrimiento (aunque en ocasiones hay fragmentos ligeramente tediosos, pero afortunadamente cortos), aunque creo que esto es típico de Murakami (sólo he leído otro, pero el estilo pausado se repetía).

No sé, es un libro distinto, que gusta y desconcierta a partes iguales. En ocasiones, hasta me provocó un fuerte rechazo: la primera aparición de la "LP" (quien lo haya leído sabe a qué me refiero) casi me hace soltar un "¡vamos, no me jod...!" Me chirrió enormemente, me pareció casi una tomadura de pelo. Luego hasta casi te acostumbras... La verdad es que a partir de ahí, la trama da un vuelco, pasa de ser un libro más o menos "normal" a ser... pues eso: raro, raro, raro...

En resumen, no sé bien qué decir. Me ha dejado con ganas de seguir, con ganas de leer la tercera parte, lo cual debe ser muestra de que el libro ha conseguido engancharme. Y sin embargo, al mismo tiempo su lectura me ha dejado una especie de sabor agridulce... Curioso.

Crítica final, tras leer la parte 3: Arte abstracto hecho literatura

Leída la tercera y última parte, me reafirmo en lo que dije en su día: un libro que me ha gustado bastante, pero que me ha resultado “raro”.

Es curioso: no es, desde luego, un libro que me haya “marcado”, no es un libro que recordaré con especial cariño, pero en cambio es un libro de cuya lectura he disfrutado bastante (Actualización: me equivoqué; un año después, sí recuerdo este libro con bastante cariño, como algo muy especial). Todo ello me ha hecho reflexionar tras terminar de leerlo, por esa sensación extraña que me ha dejado: ¿por qué me ha gustado este libro? ¿por qué me parece un libro especial? ¿tiene sentido buscarle sentido?, etc. Y tras reflexionar un poco, he sacado mis conclusiones personales, que quería compartir aquí.

Advertencia: si eres de los que te influye mucho conocer algo de un libro antes de leerlo, quizás sea mejor que no sigas leyendo. Aunque no revelo datos concretos, sí puedo dar pistas sobre el desarrollo de la trama y el modo en que termina, así que, si continúas leyendo esto, que sepas que asumes ese riesgo. Por otra parte, si no has leído el libro es probable que no entiendas parte de mi siguiente reflexión.

La sensación que tuve al terminar el libro fue la de “haber disfrutado del viaje”. Lo de menos fue el final (bastante tópico) o que quedasen decenas de flecos, de historias abiertas, de asuntos sin explicar. Supongo que esto puede molestar a alguien (esa sensación de “¿miles de páginas leídas para quedarme igual que al principio?”), pero a mí no: disfruté de su lectura, de la prosa del autor, del magnífico retrato de sus personajes… y ese final un tanto flojito no me ha molestado. Quizás he disfrutado el libro más en su forma que en su fondo…

También tenía la extraña sensación de si, a pesar de todo, el autor no nos habría tomado un poco el pelo. ¿Tenía algún sentido, alguna explicación, algún significado oculto todo eso de la Little People, la mother y la daughter, la crisálida de aire… o no eran más que chorradas sin sentido lanzadas por el autor para crear un ambiente especial “mágico”, sin que él mismo supiera de qué estaba hablando? ¿Había algún “mensaje profundo” en el libro, alguna neura interna de Murakami reflejada en estas fantasías, o no era más que el jugueteo con las palabras de un genio de la literatura? Estas dudas se reforzaban con el claro “juego” con el lector que supone la introducción del revólver en la historia, con la directa alusión, varias veces, a “las leyes de Chéjov” de la novela; claramente, el autor juguetea con el lector en estos casos… ¿lo habría hecho durante todo el libro?

Pensando en esto, y reacio a pensar que Murakami quisiera simplemente tomarnos el pelo a todos, me dio por comparar el libro con una especie de poema en prosa… Pero luego encontré una metáfora mucho mejor, que para mí le encaja al libro como anillo al dedo: este libro es arte abstracto. Es como un cuadro abstracto transformado en literatura. Algo a lo que no hay que buscar explicación, algo que probablemente ni el propio autor sabe qué significa, algo que simplemente “le ha salido así de dentro”, y que luego el que lo observa (lo lee, en este caso) simplemente lo disfruta (o no) sin necesidad de buscarle un sentido. Sí, sé que hay gente que “necesita” buscar un sentido al arte abstracto… gente que difícilmente puede disfrutarlo; a mí un cuadro abstracto me gusta o no me gusta, sin saber por qué, y sin que me plantee preguntarme qué es eso (de hecho, creo que a menudo, no es “nada”; simplemente, arte). Este libro lo veo exactamente igual.

Quizás por eso no me ha importado que todo lo “mágico” de este libro quede sin explicación alguna, o que el final sea tópico y sencillo, o que el libro esté saturado de historias paralelas o descripciones sin vinculación directa con la trama principal (hay decenas: la lectura de la obra de Chéjov sobre Sajalin… la historia del padre de Tengo como cobrador de la NHK… etc). Da igual: he disfrutado leyendo el libro como disfruto viendo un cuadro abstracto que me gusta: sin saber por qué y sin necesidad de buscarle un sentido. No quiero decir que ésta sea la forma en que debe uno acercarse a este libro, o que sea lo que Murakami pretendía… No lo sé… pero es lo que he sentido yo al leerlo.

Así que me reafirmo: un libro raro, pero que me ha gustado.

Nota personal: 8,5

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