15 de noviembre de 2012

[Libros] La puerta – Magda Szabó (1987)


La primera vez que oí hablar de esta autora húngara fue hace un año, en la radio, mientras iba en el coche al trabajo, en el aniversario de su muerte, o algo así. Y lo que contaron de ella me atrajo mucho, animándome a leer alguna de sus obras. Tiene muy pocas publicadas en español (sólo cuatro), pero si todas son como ésta, entiendo que se la considere una de las mejores novelistas europeas del siglo XX.

Sinopsis:
Una historia en homenaje a la amistad, de una calidad humana extraordinaria. Retrato de la extraña y larga relación entre una escritora, -la propia Magda Szabó- y su sirvienta -Emerenc Szeredas- durante veinte años. Magda, una intelectual que vive alejada de la realidad, pertenece a la burguesía húngara. Emerenc ha vivido en la miseria y conoce los quebrantos y las amarguras que ha sufrido el pueblo tanto en la época de los nazis como en la de los comunistas. Las dos mujeres viven y han vivido dos vidas que chocan y se atraen. Su relación es tensa y, sin embargo, no pueden vivir la una sin la otra.

Crítica: Un gran libro de una gran escritora casi desconocida en España

No conocía a esta autora, pero con este primer libro suyo que leo, me ha hechizado: ¡quiero más!

La puerta es una novela de esas que podríamos llamar “intimista”, de esas que hablan sobre la vida de las personas… Pero no sólo es que las personas que protagonizan esta novela (sobre todo una de ellas) sea alguien extremadamente especial, con una personalidad y una historia sorprendentes, sino que además la novela está magníficamente escrita. Desde luego, esta Szabó sabe escribir, y ha conseguido engancharme desde las primeras páginas.

En “la puerta”, la escritora nos narra su relación autobiográfica (novelada) con la que fuera su asistenta durante 20 años, Emerenc. Sí, ya sé que suena “extremadamente apasionante”, confieso que aunque tenía curiosidad por descubrir a esta autora, ese argumento me echaba un poco para atrás… Pero no os dejéis llevar por los prejuicios: el texto narra la relación entre dos personalidades casi rotundamente opuestas, una relación de amor-odio entre dos personas a lo largo de los años, en la que iremos descubriendo el asombroso y durísimo pasado de Emerenc, salpicado con anécdotas llenas de ternura y otras que nos harán soltar la carcajada (a mí me ha pasado en un par de ocasiones, y no suelo llegar a reír leyendo un libro). Por otra parte, el libro huye siempre de la lágrima fácil, lo cual es de agradecer, pues hubiera sido muy sencillo en muchas ocasiones a lo largo del texto, y siempre es un recurso sencillo para "enganchar" al lector; personalmente, ni siquiera me he acercado "a la lagrimita" en ningún momento, pero no por eso el libro ha dejado de "llegarme".

Emerenc tiene una personalidad absolutamente fuera de lo común: a primera vista, una vieja odiosa e insoportable, que mantiene su casa cerrada a cal y canto frente a cualquier extraño (y extraños son todos para ella), que hace su santa voluntad allí por donde pasa, y que no se muerde la lengua para criticar ácidamente el comportamiento de los demás cuando no coincide con su forma de ver la vida. Pero al mismo tiempo, es una persona con una humanidad casi oculta, que en el libro vamos descubriendo poco a poco, salpicada de estallidos de cólera y actitudes que harían que pocos quisieran acercarse a ella. Sin embargo, Emerenc es una persona querida en todo el barrio, es el alma de este barrio de Budapest… y Magda Szabó termina convirtiéndose en la única persona con la que llega a intimar… a su modo.

El libro es el retrato de una amistad entre dos personas opuestas: una escritora ilustrada y procedente de la alta burguesía húngara, que nunca ha realizado un trabajo manual y se dedica por entero a la literatura, y una mujer procedente del campo que ha sufrido lo indecible, que ha vivido horrores inenarrables a lo largo de varias guerras y postguerras, y que no ha hecho en su vida otra cosa que trabajar hasta deslomarse. El choque entre ambas es inevitable… pero al mismo tiempo, la comprensión surge del fondo de sus corazones (vaya, qué cursi me ha quedado esto…).

En fin, que es un libro que realmente merece la pena.

Nota personal: 9

[Música] Romance de Curro “el Palmo”

El otro día oí en la radio esta canción de Joan Manuel Serrat versionada por Antonio Vega. Desde luego, me quedo con el original, pero bueno, el caso es que gracias a esta nueva versión he rememorado esta canción después de muchos años sin oírla. Siempre me ha encantado por su letra, aunque la música y la voz de Serrat supongo que también añaden mucho al hecho de que me gustase tanto; y dado que este blog es un “cajón de sastre” (¿o “desastre”?) , he pensado en traerla aquí para quien no la conozca.

Tuve una época en la que me encantaba Serrat. Supongo que fue en la época típica para gustos así, entre los 18 y veintitantos años, aunque también coincidió con un “renacer” de la fama de este cantautor. Llevado por ese entusiasmo hacia este “clásico” recién descubierto para mí, en aquella época no solo descubrí al Serrat de entonces, sino al de sus inicios: diferente incluso en la voz, pero igualmente bueno. Fue quizás mi cantante favorito durante bastantes años (aunque tenía también otros, y de estilos muy distintos, pero Serrat era especial).

Luego, supongo que yo crecí… y Serrat también. Me decepcionó mucho en años posteriores, cuando cantaba ya sin voz, abusando de los “gorgoritos” hasta el hastío y perdida mucha de la anterior frescura tanto en las letras como en las melodías. En algún momento me “aparté” de Serrat definitivamente. Y la verdad es que hace ya muchos años que no suelo escucharlo. Pero sus grandes canciones siguen siendo grandes, e intemporales. Y para mí, ésta es una de ellas, aunque no esté entre las más conocidas.

Con todos ustedes, el Romance de Curro “el Palmo”


La vida y la muerte
“bordás” en la boca
tenía Merceditas
la del guardarropa.
La del guardarropa
del tablao del "Lacio",
un falso gitano
ex-bufón de palacio.

Alcahuete noble
que al oír los tiros
recogió sus capas
y se pegó el piro.
Se acabó el jaleo
y el racionamiento
le llenó el bolsillo
y montó este invento,
en donde "El Palmo"
canta llorando...

Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha.
Ay, mi amor
que me desvela la verdad.
Entre tú y yo, la soledad
y un manojillo de escarcha.

Mil veces le pide...
y mil veces que "nones"
de compartir sueños,
catre y macarrones.
Le dice burlona:
"Carita gitana,
¿cómo hacer buen vino
de una cepa enana?".

Y Curro se muerde
los labios y calla,
pues no hizo la mili
por no dar la talla.
Y quien calla, otorga,
como dice el dicho,
y Curro se muere
por ese mal bicho.

¡Ay! quién fuese abrigo
pa' andar contigo...

Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha.
Ay, mi amor
que me desvela la verdad.
Entre tú y yo, la soledad
y un manojillo de escarcha.

Buscando el olvido
se dio a la bebida,
al mus, a las quinielas...
Y en horas perdidas
se leyó enterito
a Don Marcial Lafuente,
por no ir tras su paso
como un penitente.

Y una noche, mientras
palmeaba farrucas,
se escapó Mercedes
con un "curapupas"
de clínica propia
y Rolls de contrabando…
Y entre palma y palma,
Curro fue palmando.

Entre cantares
por soleares.

Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha.
Ay, mi amor
que me desvela la verdad.
Entre tú y yo, la soledad
y un manojillo de escarcha.

Quizá fue la pena
o falta de hierro...
El caso es que un día
nos tocó ir de entierro.
Pésames y flores
y una lagrimita
que dejó ir la Patro
al cerrar la cajita.

A mano derecha
según se va al cielo,
veréis un tablao
que montó Frascuelo,
en donde cada noche
pa' las buenas almas
el Currito "El Palmo"
sigue dando palmas.

Y canta sus males
por "celestiales".

Ay, mi amor,
sin ti no entiendo el despertar.
Ay, mi amor,
sin ti mi cama es ancha.
Ay, mi amor
que me desvela la verdad.
Entre tú y yo, la soledad
y un manojillo de escarcha.


8 de noviembre de 2012

Cita de hoy


Alguien tomó prestado el mío, y no me lo ha devuelto. ¿Por qué será que personas a las que jamás se les pasaría por la imaginación robar nada encuentran perfectamente lícito robar libros?

84, Charing Cross Road - Helene Hanff

7 de noviembre de 2012

El coñazo del independentismo


El tema me aburre un poco, principalmente por lo extremo de las posiciones. Tiene su lógica, es un tema más visceral que racional, las pasiones afloran fácilmente y los extremismos están a la orden del día. Pero todo eso me hastía. Me parece que se dicen tantas chorradas por una y otra parte que ni me apetece hablar de ello. Aunque supongo que está tan de moda que al final no puedo escaparme a decir algo…

Es difícil concretar lo que pienso sobre el tema, aunque lo intentaré. Primero, decir que los nacionalismos hoy en día me parecen absurdos y retrógrados, en muchos sentidos. No pretendo entrar en debate sobre ello (tampoco tiene sentido… volvemos a la visceralidad del tema y la escasa capacidad de raciocinio de unos y otros cuando les tocan supuestos temas “intocables”, que nunca he entendido por qué les excitan tanto; hablo tanto de los unos como de los otros, por supuesto). Pero parto de la idea de que, más allá de la lógica defensa de la propia identidad (un término algo vago también), el nacionalismo no tiene sentido en un mundo cada vez más globalizado; además de ser un concepto claramente insolidario y hasta racista (ya, ya sé que decir esto causa sarpullido, pero así lo creo), ya que implícito en todo nacionalismo, sea del tipo que sea, siempre hay un sentimiento de quererse diferenciar porque, en el fondo, se considera que lo propio vale más, es superior, de algún modo, a lo ajeno. Puede ser un sentimiento muy humano, no digo que no, pero desde luego es insolidario e impregnado de un desagradable tufillo a “orgullo de raza” (suavícese como se desee, pero algo de eso hay).

Una vez dicho esto… pues, por supuesto, hay que respetar el derecho a decidir. Eso lo tengo claro.

Pero lo que también tengo muy claro es que todo esto es una oportunista cortina de humo. En una de las comunidades con más déficit, una de las primeras en aplicar severos recortes sociales e imponer subidas de impuestos directas o indirectas (como el copago, o mejor dicho, repago sanitario), uno de los lugares donde lógicamente más descontento tenía que haber por todas estas razones… ahora sólo se habla de independencia y se ha olvidado todo lo demás. Y además, en vísperas de elecciones, cuando el partido que ha liderado todos esos recortes es el mismo que ahora abandera ese sentimiento independentista que ha conseguido eclipsarlo todo. Qué oportuno.

Se aprovecha, además, ese mismo profundo descontento social provocado por la crisis para volverlo en contra de “esa España” que es la causa de todos los problemas, la que “les quita ese dinero que es suyo”, identificándola como la causa directa de esa situación que viven sus ciudadanos.

Tampoco entraré al trapo, entre tantas cifras y declaraciones manipuladas por unos y por otros. Está claro que Cataluña es una de las regiones ricas de España, y como tal, en un estado solidario, es lógico que aporte al gobierno central más de lo que recibe, precisamente para permitir esa solidaridad, con una redistribución de la riqueza en la que las regiones más pobres puedan recibir más de lo que generan, en aras de una progresiva mayor igualdad. Lo mismo ocurre en la Unión Europea, y de ello nos hemos beneficiado en nuestro país (todo él) durante muchos años, recibiendo más de lo que aportábamos en nuestra condición de país económicamente por debajo de la media comunitaria. Esa es la esencia de la solidaridad. Cataluña no es la única región española en esa situación, en la que también están otras regiones “ricas”, como pueda ser la misma comunidad de Madrid. Pero claro, la solidaridad empieza a escocer en situaciones de crisis, y es un sentimiento lógico, que se está aprovechando con fuerza (no sólo ahora, es algo que viene de antiguo, y parte de la esencia de todo nacionalismo, que, por definición, es insolidario).

Cuando se señala ese tema, uno suele escuchar a menudo comentarios que apestan (así, claramente). Básicamente, en la línea de que se está subvencionando con el trabajo de unos la afición a la vagancia de otros, y cosas así. Vaya, curioso, creo que lo mismo dicen algunos en Alemania sobre España cuando se habla de la solidaridad europea, y entonces nos escuece, ¿eh? Claro, porque ahí nos toca recibir. Cuando es a nosotros a los que nos toca apoquinar para otros aún más pobres, entonces ya no se ve la cosa igual… Hay que joderse…

Me encanta Cataluña. Es una de mis regiones de España favoritas, junto con Andalucía. Soy asiduo de sus playas (Gerona-norte, sobre todo zona de Empuries-L’Escala) y sus Pirineos (Lérida, zona de Aigües Tortes); enamorado de sus vinos (Penedés, Priorato) y su gastronomía (aún tengo en el congelador algunas exquisitas butifarras “de pagés” traídas este verano; nada que ver con las grasientas basuras que venden en Madrid bajo ese nombre; y lástima que la longaniza –también de payés- se me terminara hace ya mucho…); y enamorado también de su capital, Barcelona, una ciudad con sus inconvenientes, como toda gran ciudad, pero apasionante y preciosa. Me encanta Cataluña, por muchas razones, igual que me encantan otras regiones de España y también otras fuera de ella. Y la verdad es que me resbala bastante lo que al final salga de todo esto, porque para mí va a seguir siendo igual: seguiré pateándome esas montañas de cuento salpicadas de lagos, seguiré bañándome en esas calas sin masificar en las que luego puedes tumbarte a la sombra de un pino, y seguiré disfrutando de sus embutidos y carnes a la brasa con un buen vino de la tierra (si no siguen subiéndose a la parra con los precios, como está ocurriendo últimamente…). Sus gentes seguirán siendo las mismas, y seguiré entendiéndolas aunque me hablen en catalán, un idioma que, idioteces aparte, me gusta mucho (sí, hay idiomas que me gustan porque sí, y el catalán es uno de ellos; me ocurre también con el alemán y el ruso, por ejemplo) y que entiendo perfectamente, aunque no sea tan estúpido como para “hablarlo en la intimidad” (salvo que se considere eso enseñar a mi hija trabalenguas en catalán, como el de “setze jutges d’un jutjat mengen fetge d’un penjat”). Sí, pase lo que pase, yo seguiré disfrutando de Cataluña igual que lo hago ahora, e igual que disfruto, por ejemplo, de Roma (otro lugar encantador para mí) aunque tenga otra bandera y otro gobierno (cosas que, de hecho, también tiene ya Cataluña… si la verdad es que le veo tan poco sentido a todo esto…).

Por todo ello, la verdad es que todo este jaleo me la repampinfla bastante, porque, en el fondo, mi vida no va a cambiar… y tampoco creo que en el fondo cambie apreciablemente, ni para bien ni para mal, la de los propios catalanes, pase lo que pase, por mucho que unos amenacen con el infierno y otros con el paraíso (pamplinas en ambos casos). Pero me apena y, sobre todo, me jode que se utilice todo esto para manipular a la gente por parte de los mismos de siempre. Tanto unos como otros.

5 de noviembre de 2012

[Libros] Malena es un nombre de tango – Almudena Grandes (1994)


Sinopsis:
Malena tiene diez años cuando recibe de manos de su abuelo el ultimo tesoro que conserva de la familia; una esmeralda, con la única condición de no hablarle de ella a nadie. Si cumple la promesa, la joya, podrá, algún día, salvarle la vida.
Hasta este instante Malena rezaba para convertirse en un niño, al presentirse que jamás conseguiría parecerse a su hermana melliza, Reina, una niña modelo que parece destinada a ser la mujer perfecta. A través de su abuelo y su tía Magda, Malena comienza a sospechar que no es la primera Fernández de Alcántara incapaz de encontrar su lugar en el mundo que la rodea. Siente sobre ella la sombra de una antigua maldición que afecta a algunos miembros de la familia.
Con el paso de los años irá separándose de la influencia de su hermana y aprenderá a mirarse, como en un espejo, en el secreto pasado de sus antepasados. En sus relaciones con los hombres y su familia, y con su hermana Reina siempre presente, Malena descubrirá que no hay otra maldición que la vida, ni otra culpa que atreverse a vivirla.

Crítica: Amores, desamores y peleas de familia

La verdad es que me resulta algo complicado comentar este libro. Aunque he leído bastante de Almudena Grandes, una autora que en general me apasiona, tenía pendientes varias de sus primeras obras, y ésta era una de ellas. NOTA: ante todo, señalar que el libro me ha gustado, y le doy al menos un 7 sobre 10; las pegas que pongo a continuación deben considerarse en conjunto como "menores" (supongo que con la Grandes pongo el listón demasiado alto).

Seguro que muchos de los que no habéis leído el libro sí habréis visto la película, pero como pasa en todas las adaptaciones de libros de la Grandes al cine, libro y película son cosas muy distintas. Al menos, en este caso una estupenda Ariadna Gil en el papel de Malena consigue mantener el interés, que ya es algo (en otros casos la peli es directamente insufrible) pero lo cierto es que lo que cuenta la película está a años luz del libro, entre otras cosas porque es casi imposible llevar a la pantalla la complejidad del mismo. Así que, si habéis visto la peli, la única ventaja es que imaginaréis a Malena con el rostro de una joven Ariadna Gil (una elección ideal, de acuerdo a la descripción que se hace de ella en el libro, especialmente de su boca); por lo demás, la novela aporta mucho más, muchas más historias paralelas (algo bastante típico en la obra de la Grandes), y mucha más profundización en los personajes. (Como excepción, la imagen que acompaña a esta entrada no es la portada del libro, sino el cartel de la peli; y es que la Ariadna Gil está muy mona :-)

En cuanto al libro… empezó decepcionándome un poco. Desde luego, el estilo de la autora no había llegado aún a su madurez actual, y al texto le pesan un poco las excesivas reiteraciones, unas descripciones en ocasiones excesivamente extensas y repetitivas, y a veces también frases interminables (algún que otro párrafo entero sin un solo punto) que pueden llegar a hacer algo incómoda la lectura en ocasiones. Sí, el estilo de la Grandes aquí no es al que nos tiene acostumbrados últimamente, aunque tampoco es malo (diría que incluso con estos fallos, está por encima de la media), pero creo que el libro ganaría algo de agilidad con unas cuantas páginas menos. Pero a medida que te vas metiendo en la historia, todo esto se va perdonando.

Esta novela no me ha cautivado desde su primera página como la mayoría de sus últimas obras, me ha costado más meterme… pero al final considero que ese pequeño esfuerzo ha merecido la pena. La de Malena es una bonita historia de la vida en su conjunto, vista a través de una muchacha que va pasando desde la adolescencia hasta la madurez, incluyendo también a diferentes miembros de su familia (abuelos, padres, hermanos, tíos...), cada uno con su personalidad e historias paralelas.

La historia, sin ser nada del otro mundo en el fondo, es de las que no dejan indiferente, porque si algo ha sabido hacer bien Almudena Grandes en todos sus libros es transmitir, y por eso es fácil identificarse con los personajes y “meterse” en la historia y en sus sentimientos. Vale, Malena no llega en este aspecto al nivel de obras maestras de la autora como “Los aires difíciles” o “El corazón helado”, pero aún así creo que sí puede calificarse como una de las novelas que “te llegan”, y que no olvidas con facilidad. De hecho, al contrario de lo que pasa con otros libros, que terminas con muy buen sabor de boca pero a los pocos días ni te acuerdas, en el caso de Malena yo lo terminé sin sentir que me hubiera llegado a entusiasmar… pero lo recuerdo con más “cariño” cuanto más pasa el tiempo desde que lo terminé. Curioso.

En resumen: vale que le pueden sobrar páginas, pero lo recomiendo.

Nota personal: 7

[Libros] Trabajo, consumismo y nuevos pobres – Zygmunt Bauman (1998)


Nunca se me habría ocurrido leer este libro: el tema a priori me interesaba poco tirando a nada, y el título no es precisamente lo que se dice una perla del marketing. Pero me lo recomendaron, y me alegro mucho de que lo hicieran, porque descubrí un contenido muy interesante, y que abre mucho los ojos sobre la sociedad en la que estamos viviendo y sobre los que nos “manejan”.

Ah, otra cosa: leer la sinopsis quita las ganas de leerlo aún más que el título. Pero hacedme caso: merece la pena.

Sinopsis:
En «Trabajo, consumismo y nuevos pobres», Bauman [sociólogo y Premio Príncipe de Asturias de Humanidades (nota mía)] reconstruye el cambio de la condición de pobreza desde la "ética del trabajo" propia de la revolución industrial hasta la "estética del consumo" de la sociedad actual, y las consecuencias de este proceso.
El paso de la sociedad de trabajadores a la de consumidores significa que esos pobres, antes "ejército de reserva de mano de obra", han pasado a ser consumidores expulsados del mercado. A juicio de Bauman "esta diferencia cambia la situación radicalmente y afecta tanto la experiencia misma de la pobreza como a las oportunidades y perspectivas de resolver sus penurias". También aporta luz para analizar la comprensión de las hoy llamadas "clases marginadas", producidas como concepto por el mismo poder que las presenta como "problema social".
Por último, plantea una serie de consideraciones sobre el futuro de los pobres y apunta una posibilidad para dar un nuevo significado a la ética del trabajo, más conforme a la condición actual de las sociedades desarrolladas.

Crítica: Para abrirnos los ojos

Estamos inmersos en una época de cambio. Los mercados mandan, los logros sociales están en retroceso, el estado del bienestar está moribundo. La situación evoluciona de una forma que parece irreversible, y que, leyendo este libro, parece una consecuencia lógica de la evolución que ha tenido la sociedad y el mercado de trabajo. Pero "lógica" no es sinónimo de "buena" o "adecuada"... De hecho, no parece que el camino por el que bajamos cada vez a mayor velocidad sea, ni mucho menos, beneficioso para el grueso de la sociedad; tan sólo para una minoría.

¿Podemos hacer algo? Lo ignoro. Pero en cualquier caso, lo más importante es conocer primero lo que está pasando, lo que nos está pasando sin casi darnos cuenta. Este libro nos abre los ojos al respecto.

Leer un ensayo no suele ser una diversión, y este libro hace pocas concesiones en ese aspecto. Pero leerlo casi diría que es necesario. Nos puede ir nuestra forma de vida en ello...

Nota personal: 9/10

[Libros] El callejón de los milagros – Naguib Mahfuz (1947)


Sinopsis:
Una panadera que acosa a su esposo, un vendedor de caramelos, una alcahueta y un dentista, un comerciante, la joven Hamida, hermosa, pobre y ambiciosa... Todos ellos integran el peculiar universo del callejon Midaq, en el corazón de El Cairo. La calle, con su sórdida miseria y sus mil colores, es el testimonio de una apasionante trama que expresa las contradicciones humanas.

Crítica: Buen libro, aunque esperaba más

Me ha parecido un buen libro, pero sin entusiasmarme. Quizás es lo típico que sucede cuando las expectativas son altas, debido a la fama que le precede. Me da la impresión, también, de que quizás le pesan algo los años (fue escrito en los 40): me recordaba un poco a las películas españolas de esa época, con ese punto de ingenuidad para reflejar la pobreza y el sufrimiento mezclados con la alegría y la bondad... No sé, está bien, pero no me ha terminado de convencer. No obstante, creo que merece la pena leerlo, que quede claro.

Probablemente lo mejor del libro es el buen retrato que hace de la vida en un barrio pobre de El Cairo, en el que la vida de sus habitantes está determinada por dónde han nacido; no ya el propio barrio, sino incluso la calle, en la que hacen su vida y de la que parece que apenas salen ni se relacionan con nadie más...

En cuanto a la galería de personajes, es muy interesante, pero creo que algunos de ellos están muy poco explotados; algunos elementos muy interesantes, como el que se dedica a crear mendigos, están apenas esbozados, su oficio se menciona casi de pasada, cuando podría haber dado bastante juego. En general, en éste y otros detalles, me ha parecido "demasiado sutil" (¿será que me va "la carnaza"? ¿o cosa de los tiempos...?)

Nota personal: 7,5/10