10 de enero de 2013

El timo de las bombillas de bajo consumo


Estoy hasta los mismísimos de las bombillas de bajo consumo. Sí, esas que se supone que nos iban a hacer ahorrar dinero a través de un menor consumo eléctrico y a reducir las emisiones contaminantes por la misma razón. Y lo cierto es que ni una cosa ni otra, el resultado está siendo exactamente el contrario en ambos casos.

La razón está en la obsolescencia programada, que si bien la sufrimos en casi todos los ámbitos, en este tipo de bombillas es de juzgado de guardia. Me refiero a esa práctica industrial por la cual los artículos se estropean de forma programada y artificiosa al cabo de un cierto tiempo de uso, para obligarnos a comprar otro. En el caso de muchas de estas bombillas (no puedo decir que todas, pero mi experiencia con varias marcas es penosa), el resultado podría ser incluso denunciable, ya que parece vulnerar la ley. Me explico:

Hace ya tiempo que me daba la impresión de que las bombillas de mi cocina duraban muy poco. Se trata de unas bombillas de bajo consumo con un casquillo especial (no es casquillo en realidad, sino un conector a presión). Al principio sólo las encontraba de marca (Philips, en concreto), que costaban una pasta (más de 7 €/unidad), y prácticamente las cambiaba cada año o poco más; luego encontré otras más baratas, a 3€, pero me parecía que duraban aún menos. Así que decidí comparar duraciones a ver si existía una diferencia real, y en ese caso, si compensaba la diferencia en precio.

Así que hace un par de años comencé un experimento: cada vez que ponía una de esas bombillas, apuntaba en su base con rotulador la fecha de inicio, y cuando se fundía, la guardaba apuntando también la fecha de “muerte”. Probé con bombillas Philips (caras) y “nisu” (baratas). Y ahora, tras la muerte de 2 bombillas baratas y una cara, tengo las primeras conclusiones (vale, no es un muestreo estadísticamente óptimo, pero tampoco voy a montar un laboratorio en casa para esto, y a mí como muestra me vale).

Las bombillas baratas habían durado muy poco, y con mucha dispersión: una había muerto a los 9 meses, y otra a los 14; con esa dispersión y sólo dos bombillas, es difícil sacar una media realista, pero pongamos que su vida media anda por los 11-12 meses. Pero la sorpresa vino con la bombilla de marca, la Philips cara: murió a los 17 meses, poco más que una de las baratas, y costó más del doble.

Pero el cabreo no viene sólo por el hecho de que no se pueda uno fiar de que lo más caro compensa (ya sabemos que muchas veces pagamos la marca sin que exista mejora real en calidad), sino que todas estas bombillas indican en su caja una duración mínima de 8000 horas, de acuerdo a no sé qué norma estatal (no tengo la caja delante ahora). Lo cual en mi caso es rotundamente falso, y por eso decía que puede que se esté incluso vulnerando la ley.

Cojamos el caso de la bombilla que más ha durado, 17 meses (en las otras sería aún más flagrante). Están en una cocina, en la que sólo cocinamos y desayunamos (no comemos ni cenamos). No he medido las horas de encendido diario, pero son lógicamente pocas. Aún así tiremos por lo alto, muy por lo alto: pongamos que las enciendo 5 horas diarias (casi viviría allí, pero bueno… que no se diga…). Tampoco cuento los periodos de vacaciones, en que no se encienden durante semanas, etc. Da igual. 17 meses a 5 exageradas horas diarias de uso, son unas 2500 horas de duración. Y la ley, según se indica en la caja, marca una duración mínima de 8000 horas. Y esto para la Philips…

Puede que alguno esté siendo algo crítico con lo dicho arriba… sí, seguramente mis bombillas durasen más horas en un encendido continuo que en el uso habitual que le doy de múltiples encendidos. ¿Cumplirían las 8000 horas establecidas por ley en un ensayo continuo en laboratorio? Lo ignoro. Pero eso sólo significaría, de ser así, que en realidad no infringen la ley. Pero la tomadura de pelo al consumidor y al medio ambiente sigue siendo la misma, ya que, en la vida real, las luces se encienden y se apagan, y la duración que importa es la que se da en su uso real, no en un ensayo de laboratorio.

Y vuelvo a lo que decía al principio: se suponía que este tipo de bombillas ahorraban dinero al consumidor, y emisiones al medio ambiente. La realidad es que ahora desembolso un pastón por cada bombilla cada poco más de un año (antes duraban bastante más y eran mucho más baratas), que apenas compensa económicamente el ahorro de unos pocos vatios (echando cuentas, sale uno prácticamente comido por servido). En cuanto a emisiones, si bien se consume menos electricidad en su uso, se consume mucha más (y se producen más desechos) al tener que producir muchas más bombillas dada su corta vida; además, los residuos son mucho más contaminantes que en el caso de las incandescentes. Vamos, que en ambos casos, hacemos un pan como unas hostias, como diría mi madre. Nos han jodido bien, al bolsillo y al medio ambiente.

¿Es esta corta duración inevitable en este tipo de bombillas? Me atrevería a asegurar que no. Cuando comenzaron a comercializarse las primeras bombillas de bajo consumo, que se anunciaban con una duración casi eterna, esto era bastante cierto. Compré una hace 16 años (lo sé porque fue para mi primera casa); fue mucho más cara que las actuales, y es bastante monstruosa en peso y tamaño. Pero ha funcionado durante unos 12 años en una ubicación con muchísimo más uso que las de la cocina, sin fallar; al final la cambié para poner otra menos voluminosa y de encendido más rápido, pero no porque hubiera fallado. Sí, supongo que cuando las lanzaron les interesaba ofrecer un producto mejor que las bombillas incandescentes; ahora ya no hace falta, y se echa mano de la obsolescencia programada para ganar más jodiéndonos a todos.

Os recomiendo fervientemente que veáis el  documental “Comprar, tirar, comprar” sobre obsolescencia programada, un magnífico trabajo de investigación coproducido por RTVE que abre los ojos, impresiona e indigna. Realmente merece la pena, aunque eso sí, seguramente terminaréis cabreados…

(El que no tenga tiempo o ganas de ver el documental, puede leer algo sobre el contenido del mismo en el link anterior, y también en la wikipedia)

6 comentarios:

  1. Lamento que la entrada sea tan antigua y que, para variar, no haya comentarios. Tengo también mi propio blog y esa costumbre de no dejar comentario pase lo que pase me empuja a cerrarlo después de unos años en la web y de bastante hartazgo de tanta mayoría silenciosa.
    Al tema. He encontrado este blog buscando en Google precisamente sobre la duraciín de las benditas bombillas pues me ocurre lo mismo que relata: compro bombillas carísimas que apenas si enciendo 4 ó 5 horas al día y es muy raro que superen el año de duración. No debe haber ningún organismo gubernamental que compruebe que lo que se vende responde a las especificaciones y por eso las marcas se pueden permitir engañarnos con productos de 8.000 horas que duran menos de 1.500. Tengo en el garaje una bombilla incandescente de 150w que lleva ahí más de 15 años de donde deduzco que sale más barato comprar y usar una incandescente que estas milagrosas de bajo consumo (y duración).

    ResponderEliminar
  2. Gracias por el comentario, Mulliner.
    Sí, en el documental que comentaba en el artículo aparece también una bombilla incandescente, fabricada antes de que los fabricantes de bombillas decidieran implantar la obsolescencia programada (que también se da en las incandescentes, aunque resulta menos escandaloso), y la bombilla lleva funcionando ininterrumpidamente durante más de un siglo (literal). Hasta al parecer hay una página web donde se puede contemplar la bombilla en tiempo real, siempre encendida.
    Saludos.

    ResponderEliminar
  3. Comparto plenamente. Desde Argentina. Y el problema que tengo con las lamapra bajo consumo es que se despegan los tubos con lo que ni siquiera llegan a quemarse lo cuál es por la mala calidad/diseño del pegamento. Y son marca philips.

    ResponderEliminar
  4. Es cierto lo que hablas de la obsolescencia programada. Desde hace 100 años se fabricaron bombillas "eternas". Lo que fue muy comprometido para el sector. En realidad nuestra economía es así y, si te paras a pensar, todo esta actividad se repite en todo lo que consumimos y en todos los sectores.

    ResponderEliminar
  5. Estoy de acuerdo con los comentarios, nos están timando con las bombillas de bajo consumo, no creó en absoluto que el consumo compense en nada la durabilidad ni el precio

    ResponderEliminar
  6. Me alegra ver que aún queda gente que no se deja engañar. Algo cambió hace unos años, cuando decidieron tratarnos como ganado y estafarnos alegremente a la luz del dia

    ResponderEliminar