26 de octubre de 2015

[Libros] Confieso que he vivido – Pablo Neruda (1974)

He leído este libro en dos ocasiones; la primera, de muy joven (supongo que con unos 17 años, más o menos), y me encantó. La segunda, por curiosidad, porque me quedó grabado como un libro magnífico y quería recordar por qué, casi tres décadas después. El resultado de la segunda lectura fue mucho menos intenso… pero aún así, creo que es un libro interesante.

Sinopsis:
Son las Memorias escritas en prosa del propio Neruda. Se publican en 1974, y en ellas se aprecian tanto las experiencias vitales del poeta como su obra literaria. Estas memorias son, por tanto, un material indispensable para entender y profundizar en su poesía. La obra se divide en doce cuadernos y cada uno, se refiere a importantes momentos de la vida del poeta. También se describe su evolución poética y política, y además aparecen los temas más queridos por el poeta: su país, su pueblo, la lucha por el socialismo, su vocación de intelectual acorde con la clase por la que lucha...

Crítica personal:
“Confieso que he vivido” son las memorias del poeta chileno Pablo Neruda escritas con una maravillosa prosa que mezcla desgarrado realismo con fragmentos puramente poéticos. Y es una buena elección la del vocablo “memorias” y no “biografía”, porque lo que tenemos en este libro es una colección de vivencias, de anécdotas y pensamientos de su autor que tienen poco que ver con una biografía convencional. De hecho, es difícil hacerse una idea clara de la vida de este premio nobel de literatura sin recurrir a otros medios: he tenido que acudir a la wikipedia para saber, por ejemplo, que se casó tres veces o que tuvo un hijo con hidrocefalia que murió a los ocho años de edad. Es curioso cómo un poeta, una persona cuya obra se basa en los sentimientos, muestra tan poco de sí mismo en sus memorias: no hay apenas referencias a su familia, se menciona al final muy de pasada que se puso el pseudónimo de Pablo Neruda para que su padre no supiera que escribía ya que no quería que fuese poeta, pero es la única brevísima mención a los posibles problemas que pudo tener por esta causa en su niñez; se menciona que fue a la universidad, pero no aparece qué carrera estudió o cómo financió sus estudios viniendo de una familia humilde; su primera mujer ni siquiera es mencionada, el nombre de la segunda no aparece más de un par de veces y de pasada, y sólo el nombre de la tercera se menciona en cuatro o cinco ocasiones como mera acompañante en diversos acontecimientos de su vida; ni una mención a su hijo enfermo, ni siquiera al hecho de haber tenido un hijo… Son sólo unos ejemplos de lo que este libro no es, es decir, una biografía del poeta.

Por el contrario, el libro es más bien un relato de hechos y vivencias, unos de más interés que otros cuando se leen hoy en día, pero que se lee a nivel global de forma amena y con interés. En el libro encontraremos poéticas descripciones de la araucanía chilena o de los exóticos paisajes por los que fue pasando en su viajera vida (India, Camboya, México…) mezclados con retratos personales de decenas de grandes personajes de la literatura, el arte y la política. A lo largo de las páginas del libro desfilan nombres como César Vallejo, García Márquez, García Lorca, Alberti, Miguel Hernández, Picasso, Ilya Ehrenburg, Paul Valery, Éluard, Aragón… Stalin, Mao Tsé Tung, Castro, Che Gevara, Allende… y decenas y decenas de grandes personajes del siglo XX. De ellos conoceremos anécdotas y las impresiones personales del autor, desde elogios hasta ácidas críticas en algún caso.

En el libro aparece también brevemente, especialmente en su parte final, la política. Procedente de una clase humilde, de espíritu progresista y siempre unido al pueblo, Neruda cayó enamorado de la gran revolución obrera de la primera mitad del siglo XX, el comunismo. Por su afiliación fue perseguido y obligado a vivir en la clandestinidad y finalmente en el exilio, desde donde seguiría prestando su apoyo a nivel internacional al movimiento obrero a través de su poesía. Aunque algo desencantado por la evolución personalista y dictatorial que esta ideología tomaría con el tiempo tanto en la URSS como en China, Neruda fue un gran defensor de la ideología izquierdista durante los momentos más álgidos de la Guerra Fría, y su fama como poeta de izquierdas le llevaría a conocer de primera mano a algunos de los grandes dirigentes comunistas a nivel mundial.

Leído en la actualidad y quizás también por el hecho de ser un lector español, la parte más emocionante del libro es la dedicada a la guerra civil española. Sin apenas detalles, con poco más que el sentimiento que se desprende de las palabras de Neruda al hablar del asesinato de García Lorca, la vida en el Madrid sitiado, la admiración hacia los milicianos en alpargatas y hambrientos que defendían con su vida las obras de arte del palacio de la duquesa de Alba, o el desprecio hacia las bandas de delincuentes disfrazados de anarquistas que imponían su ley y daban “paseos”, le dan a esa parte una emoción especial. Emoción que se convierte en rabia compartida con la del autor cuando se muestra el rechazo de los países “democráticos” hacia los miles de refugiados republicanos que cruzaban desesperados las fronteras con el fin de la guerra civil. En esta y otras ocasiones a lo largo del libro, Neruda no se muerde la lengua para contar cómo el mismo presidente chileno que le había encomendado organizar la evacuación desde Francia de miles de estos refugiados hacia Chile, se hacía el loco días después cuando todo estaba listo para el traslado, ante las presiones recibidas para no acoger a quienes se habían convertido en parias sin patria hacinados en campos de concentración en suelo galo. Una historia que se repite siempre (¿no os recuerda a los refugiados sirios?), y que conviene recordar que nos puede pasar a todos, como ocurrió en el 39.


Y corto aquí ya porque estoy extendiéndome demasiado. Resumiendo, “Confieso que he vivido” me parece un libro bastante recomendable, algo irregular quizás en cuanto a interés a lo largo de su texto, pero sin llegar a caer en el aburrimiento en ningún momento, mezclado con fragmentos que se leen con avidez. Esta ha sido mi segunda lectura; la primera fue en mi juventud, probablemente con 16 ó 17 años, y me encantó. En esta relectura, no ha llegado ni de lejos a la imagen que tenía de él en mi memoria, pero no me arrepiento de haberlo leído. Y en cualquier caso, tanto en una lectura como en otra he terminado con la misma inquietud: con las ganas de leerme algunos de los libros de poesía de este chileno universal, reconocido como uno de los más grandes poetas contemporáneos a nivel mundial, a pesar de que no he sido nunca un amante de este género literario.

6 de octubre de 2015

[Libros] Juliano, el apóstata – Gore Vidal (1964)

Sinopsis:
A lo largo de la novela se nos describe la vida del emperador romano del siglo IV Juliano, que pasó a la posterioridad por intentar acabar con la hegemonía que los cristianos tenían sobre todas las cosas del Imperio, incluyendo la religiosa, proclamando la libertad de culto. Pero la novela va más allá de lo simplemente biográfico para intentar dar una visión de cómo era el mundo a finales del siglo IV, cuando Roma se encontraba en decadencia hasta tal punto que los emperadores habían abandonado la ciudad de Roma como Capital del Imperio y ejercían el poder de forma dual, uno en Occidente (llamado César) y otro en Oriente (Augusto), estando el primero supeditado al segundo, lo que generó continuos enfrentamientos entre ambos y un mayor peligro de desintegración debido a una creciente debilidad frente a las tribus y pueblos fronterizos del oeste y el Imperio Persa del Este.

Opinión personal: Una buena novela histórica

Ya sabéis que, aunque me muevo por diferentes géneros, me gusta bastante tanto la novela histórica como la historia de Roma. Así que a esta novela, reconocida como una de las grandes del género, le tenía puesto el ojo hace tiempo.

Podría decirse que este libro tiene grandes similitudes con la famosa obra de Robert Graves, “Yo, Claudio”. En ambos casos se trata de la biografía novelada de un emperador romano, en ambos casos el texto está escrito en primera persona, como si de una autobiografía se tratara, y en ambos casos la rigurosidad del texto y del autor están ampliamente reconocidos. Las diferencias vienen dadas principalmente por la época y los hechos narrados.

La figura de Juliano, que personalmente desconocía, me ha resultado de lo más interesante, al haberse tratado de un emperador muy “peculiar”, si lo comparamos con la amplia mayoría de los que ejercieron el cargo a lo largo de los siglos. Nos encontramos aquí con un personaje culto, ilustrado, casi un filósofo, que pasó buena parte de su vida ajeno a las intrigas políticas y que, cuando de forma casi accidental accedió al cargo, intentó ser un buen dirigente para su pueblo. Lamentablemente, la jungla política no suele ser un lugar adecuado para este tipo de personas; Juliano terminó asesinado por los afines a la Iglesia, que veía amenazado el poder social y político que había conseguido en las últimas décadas, frente a las políticas laicas y de libertad de culto impulsadas por Juliano.

La novela me ha resultado de interés no sólo por la interesante figura del emperador, sino por el retrato de la época: estamos ya ante el inicio de la decadencia del imperio, se intuye muy próxima ya la división entre imperio de Oriente e imperio de Occidente, y el poder de la Iglesia dentro de Roma es cada vez mayor. Este último aspecto me ha resultado también muy interesante, quizás porque es algo que (tristemente) siempre me ha interesado mucho: cómo el avance del cristianismo terminó con el esplendor cultural de la época antigua, cómo se pasó del mundo helenístico (del que era heredera Roma) amante de la ciencia y las artes, para progresar hacia la oscura Edad Media, siempre en nombre de una religión oscura y opresiva, empeñada en aplastar todo lo que no fuera “su fé”.

También es interesante, a nivel histórico, la recreación del nacimiento de la Iglesia moderna: las luchas de poder entre las diferentes sectas cristianas (a menudo, luchas a muerte), la definición (con sus discusiones internas también) de lo que debería ser la religión católica (inventándola sobre la marcha, difuminando su origen judío y añadiéndole elementos tomados de aquí y de allá). La verdad es que Gore Vidal ha trabajado bien tanto a nivel de documentación como de redacción para escribir este libro.

Por cierto, ya que mencionamos al autor, un par de curiosidades: fue primo de Jimmy Carter y de Al Gore, y el nombre con el que es conocido (Gore) no fue puesto por sus padres, sino por él mismo, tomando para ello el apellido materno. En realidad, nació como Eugene Luther Vidal, luego se añadió Gore como tercer nombre, y en la práctica sería este último el único que usaría, pasando a llamarse Gore Vidal. Fue varias veces candidato al Premio Nobel de Literatura.

En fin, para terminar: Juliano el apóstata es una novela histórica rigurosa, bien documentada y bien escrita, que nos permitirá descubrir a un emperador peculiar y un periodo histórico interesante, el del hundimiento del Imperio Romano como preludio a la llegada de la oscura Edad Media, y el nacimiento y ascenso de la Iglesia Católica. Muy recomendable si os atrae cualquiera de estos temas.